14 de octubre de 2014 / 12:19 p.m.

México.- Chilpancingo vivió ayer ocho horas de asedio y fuego, cuando normalistas rurales y maestros disidentes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg) incendiaron el Palacio de Gobierno, quemaron la parte baja del ayuntamiento de Chilpancingo y se enfrentaron con policías antimotines en las instalaciones del Congreso local.

El movimiento por la presentación con vida de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala desde la noche del 26 de septiembre entró en una etapa de radicalización, lo que provocó la movilización de policías antimotines, ministeriales, bomberos y personal de Protección Civil, así como el cierre de negocios en el lado sur y el centro de la capital de Guerrero.

LA TOMA DEL PALACIO

Desde las 10 horas, al menos 400 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa llegaron al lado sur de Chilpancingo y cercaron el Palacio de Gobierno, dejando en su interior a funcionarios, burócratas y visitantes, quienes buscaron salidas alternas a las puertas de metal que resguardan el inmueble, por lo que utilizaron escaleras para saltar una barda que da hacia la calle.

Durante un par de horas los empleados abandonaron el inmueble saltando por ese rincón; sin embargo, al percatarse de la maniobra, los estudiantes extendieron el cerco y el encierro fue total.

CETEG CONTRA ANTIMOTINES

Alrededor de las 11 horas,  un contingente de maestros incorporados a la Ceteg arribó a las inmediaciones del Congreso local y también acordonó el inmueble, lo que propició el despliegue de personal de la Policía Antimotines hacia la explanada principal, para evitar el paso hacia la Sala de Plenos, donde los diputados realizaban una sesión solemne.

Durante algunos minutos, maestros y policías quedaron frente a frente lanzando consignas y preparándose para un posible enfrentamiento.

Los profesores desmantelaron una carpa instalada en el extremo de la explanada y prendieron fuego a las lonas con la intención de replegar a los policías, quienes utilizaron extintores para sofocar las llamas.

Con la estructura de metal de la carpa, los cetegistas arremetieron contra los policías para tratar de abrirse paso hacia el interior del Palacio Legislativo; los uniformados aguantaron colocando por delante sus escudos de plástico.

Tras una docena de embestidas que no pasaron a mayores, los disidentes decidieron retirarse intercambiando pedradas con los uniformados.

Mientras se desarrollaban los jaloneos, por una puerta lateral los diputados abandonaban las instalaciones, al tiempo que protegían la retirada de Guadalupe Gómez Bermeo, quien ayer fue galardonada con la presea Eduardo Neri.

Después, los manifestantes se retiraron para dirigirse hacia la delegación estatal de Procuraduría General de la República, donde solo realizaron una clausura simbólica.

LA QUEMA DEL PALACIO

A las 15 horas el encierro en Palacio de Gobierno generó cuadros de desesperación, por lo que los normalistas flexibilizaron su postura y permitieron la salida de mujeres, niños, adultos mayores y personas con discapacidad.

Los varones también reclamaron salir, por lo que a las 17 horas aprovecharon un momento de distracción generado por la llegada de policías antimotines.

Con piedras y tubos rompieron los candados que habían colocado los estudiantes y luego, a punta de golpe y empujón, se abrieron paso hacia la calle.

Disminuidos en número —porque la mayoría encaró a los antimotines—, los de Ayotzinapa intercambiaron pedradas con los burócratas que avanzaban apresuradamente hacia la tienda Soriana y a la parte sur de la ciudad, tratando de colocarse lejos del lugar.

Entonces la molestia creció entre los alumnos y para replegar a los antimotines volcaron una camioneta repartidora, la cual colocaron de lado sobre el concreto y le prendieron fuego.

La acción movilizó a los bomberos del municipio y brigadistas de Protección Civil, mientras los antimotines buscaban otra ruta para abrirse paso hacia el Palacio.

A las 18 horas se generó la incursión de los primeros jóvenes hacia la explanada de la sede del Poder Ejecutivo local.

Replegaron al personal de vigilancia, entraron a todas las áreas administrativas y destruyeron con piedras y palos ventanales de los edificios Costa Chica, Costa Grande, Acapulco, Región Centro, Norte y Montaña. El que sufrió más daños fue el de Tierra Caliente, donde hay oficinas de la Secretaría General de Gobierno, del Archivo General del estado, parte de la Contraloría General, de la Secretaría de Desarrollo Social y del Comité para la Planeación del Estado de Guerrero.

Cuando los normalistas se retiraron dejaron el edificio Tierra Caliente ardiendo; en la sala de los gobernadores los bustos de todos los ex mandatarios estatales quedaron tirados en el piso.

Los bomberos tardaron más de dos horas en controlar el fuego.

En la retirada, los estudiantes de la Normal hicieron una escala en el centro de la ciudad,, donde arremetieron contra el ayuntamiento y también quemaron parte del sótano, afectando documentación del Registro Civil, un módulo de afiliación del INE y oficinas de Relaciones Exteriores.  

Con altoparlantes, disidentes y normalistas emplazaron a que los 43 desaparecidos fueran presentados antes de la medianoche de ayer; de lo contrario, amenazaron con radicalizar sus protestas.

Claves

Llamado al diálogo

- Pese a los hechos violentos en Chilpancingo, el gobierno de Guerrero manifestó que está abierto al diálogo con los normalistas de Ayotzinapa, y sostuvo que su compromiso principal es la búsqueda de los 43 estudiantes desaparecidos.

- Con el edificio de Tierra Caliente humeando a sus espaldas, el secretario general de Gobierno, Jesús Martínez Garnelo, manifestó su rechazo a los actos ocurridos, pero reiteró que lo apremiante es sumar fuerzas y voluntades para encontrar a los desaparecidos.

- El secretario de Seguridad Pública, Leonardo Vázquez Pérez, anticipó que hoy habrá un despliegue importante de policías antimotines en Chilpancingo.

Foto: Daniela Cruz

MILENIO DIGITAL/ ROGELIO AGUSTÍN ESTEBAN