MARCELA PERALES | @marce_reportera
11 de abril de 2016 / 11:13 a.m.

Monterrey.- Una de las cosas más difíciles para un padre de familia es explicar a sus hijos que está desempleado, que sus estudios se volvieron inciertos, y a veces, hasta la comida.

"Ellos me preguntaban oye vas a ir a trabajar o porque ya no vas, si se siente feo porque me veían cuando me iba, cuando regresaba y de repente ya no", contó Eduardo de León Sánchez.

"A veces no hay ni para comer o pagar servicios", agregó. 

Eduardo duró 20 años como operador del transporte público. A sus 44 años lo despidieron por un reajuste de personal, tiene un año y medio sin trabajo y le es difícil encontrar uno nuevo por su edad, requisito básico de las empresas.

Para él fue todavía más complejo porque durante un año y medio se levantó todos los días pensando en cómo iban a sobrevivir sus hijos, las comidas, los recibos y la educación, sobre todo con el pequeño Aldo.

"Como niño con síndrome de Down es muy propenso a enfermarse. A veces dejábamos de adquirir algo para comprarle medicinas a él", dijo Eduardo.

El desempleo en Nuevo León es un problema que parece estar estático, pues en el último año, si bien no empeoró tampoco hubo una notable mejoría.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) arrojan que la tasa de desocupación en el cuarto trimestre del 2015 fue de 4.0 por ciento, mientras que un año anterior fue del 4.1.

La población económicamente activa representa el 61.6 por ciento de la población de 16 años o más, de estás, el 4 por ciento está desocupada.

La Secretaría del Trabajo argumenta que el principal problema es la falta de vinculación con las empresas.

"Nosotros tenemos una gran oferta de trabajo, lo que no tenemos es que la gente, lo que está demandando, no está capacitada, no tiene el perfil para eso", dijo el secretario Felipe Avilés Fabián.

Pero mientras esto se resuelve por parte de las autoridades estatales, la persona desempleada pasa primero por un impacto económico, seguido de la depresión y después a las enfermedades crónicas, según explican especialistas.

"Se tiende a problemas con la alimentación, con el sueño, no cuidar la salud y eso va a repercutir directamente al cuerpo", advierte el psicólogo Miguel Villegas Lozano.

"Más que nada fue el bajar de peso, si me sucedió, ahí ando haciéndome estudios de sangre, de azúcar", dijo Eduardo.

A lo anterior se le suma un estado depresivo e inseguridad.

"Afecta de forma muy directa la situación emocional de todas las personas, ya que representa una pérdida que viene a influir en todos los aspectos de tu vida", explicó el psicólogo.

Casos como el Eduardo hay muchos, como también los hay como el de Héctor Muñoz, profesionista que no ha podido colocarse, su historia la conocerá mañana.