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17 de agosto de 2016 / 07:59 a.m.

REYNOSA.- La Secretaria de Salud exhortó a la población en general a llevar una vida saludable para prevenir enfermedades crónicas no transmisibles y sus complicaciones, luego de confirmar que en esta entidad existe un padrón de 49 personas que requieren un trasplante de riñón.

El titular de la dependencia, Norberto Treviño García Manzo, señaló que durante los últimos seis años se han obtenido y trasplantado 99 riñones gracias a que la cultura de la donación se ha incrementado.

El galeno destacó la importancia de la donación de órganos e insistió en que la prevención es la estrategia más eficaz y económica contra las enfermedades crónicas no transmisibles y sus complicaciones.

Reconoció que a pesar de que la donación de órganos es un recurso muy valioso, es escaso, por lo que exhortó a la población a cambiar a hábitos y estilos de vida más saludables.

Resaltó que la nueva unidad de hemodiálisis inaugurada recientemente en el Hospital General de Reynosa, en la que se invirtieron más de 37 millones de pesos, permitirá aumentar la capacidad de atención que se otorga a los pacientes con insuficiencia renal crónica.

Expuso que la insuficiencia renal es una de las enfermedades que afecta a la población derivada de la diabetes y la hipertensión arterial principalmente, por lo que urgió a la población a cambiar hacia hábitos y estilos de vida más saludables que incluya una dieta balanceada y actividad física.

Treviño García Manzo reiteró que de acuerdo con el Registro Nacional de Trasplantes, en Tamaulipas hay 49 personas que requieren de un trasplante de riñón para salvar o mejorar su calidad de vida.

Recordó que de acuerdo con la última Encuesta Nacional de la Salud y Nutrición (Ensanut), en Tamaulipas tres de cada 10 niños y siete de cada 10 adultos presentan algún grado de sobrepeso u obesidad, que son factores de riesgo para padecer de ésta y otras enfermedades que traen consigo complicaciones que tempranamente ponen en riesgo la vida de los pacientes.

Insistió a la población adoptar estilos de vida más saludables, promover la correcta alimentación desde la niñez y adolescencia para evitar las enfermedades crónicas en la edad adulta y acudir de forma regular al médico para diagnosticar cualquier padecimiento y mantener un control.