18 de marzo de 2014 / 12:22 a.m.

México.- La obesidad infantil que enfrenta México mantiene en aumento la detección de casos de diabetes tipo 2 en niños de primaria, que incluso son tratados con metformina e insulina, afirmó el investigador Fernando Lavalle, jefe de la Clínica de Diabetes de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Entrevistado en el marco de la clausura del Tercer Congreso Latinoamericano sobre Controversias de Consenso en Diabetes, Obesidad e Hipertensión, exhortó a realizar las pruebas de detección a partir de los 20 años de edad, pues con más de seis millones de diabéticos en México, se estima que una cifra igual ignora tener la enfermedad.

Con ese examen preventivo, dijo, se podrá tener una atención temprana y evitar complicaciones, pues más de 40 por ciento de los diabéticos empiezan a atenderse cuando tienen enfermedades crónicas derivadas del aumento de glucosa en la sangre, como hipertensión, daño renal, pie diabético, hipoglucemia, entre otras.

"La diabetes es un problema muy serio en México, la Federación Internacional de Diabetes dice que estamos en sexto lugar en número de diabéticos en México, necesitamos que la gente busque el diagnóstico, porque la mitad de las personas que tienen la enfermedad no lo saben, porque no tiene ningún síntoma la diabetes", resaltó.

Asimismo, destacó la importancia de insistir en que la diabetes es una enfermedad que no se cura y de la adherencia a los tratamientos que son para toda la vida.

"El reto es hacer que el ciento por ciento de las personas logren la meta del control, lo cual no es difícil, depende de la acción individual, porque cada quien debe hacer lo conducente", añadió.

Respecto a los niños con obesidad que ya registran diabetes tipo 2, ejemplificó que en Nuevo León, en los últimos tres años, se hizo un seguimiento del estado de salud de niños de preescolar, primaria y secundaria, donde se detectaron varios casos de esta enfermedad.

"Durante tres años consecutivos se les hizo un récord médico, donde detectamos una serie de enfermedades como debilidad visual y otras; nos permitió conocer cuántos niños había en esos años escolares con diabetes, donde aunque la cifra no es alarmante, va en aumento", dijo sin precisar el número de menores que registraron el problema.

El problema es que a esas edades ya se les tiene que atender con metformina, que se pueda recetar a partir de los ocho años, así como con insulina, que es un medicamento que está aprobado para cualquier edad, explicó.

Fernando Lavalle recordó que México tiene el primer lugar en el mundo por el número de niños obesos y el segundo en adultos, situación que a su juicio se generó por los cambios de los últimos 30 años, como la trasculturalización, que ha llevado a abandonar hogares tradicionales a las ciudades.

Ello, subrayó, ha provocado que la gente tenga un estrés mayor, así como una mala alimentación y sedentarismo, factores que influyen en de aumento de peso, pues tanto la alimentación sana como la actividad física son claves para combatir este problema.

En ese contexto, destacó que coordina el programa "Pasos en Nuevo León", para la secretaría de Salud estatal, a través del cual se impulsa la actividad física y alimentación sana en los hogares, además de vigilar que en las cooperativas escolares se ofrezcan productos que cumplan con la normatividad de productos más saludables.

El investigador sostuvo que en los últimos cinco años, en Nuevo León se estabilizó la tasa de prevalencia de obesidad en niños y disminuyeron la de edad preescolar.

Sin embargo, enfatizó que se trata de un esfuerzo multifactorial, en el que confluyen las empresas con programas preventivos que ofrecen a sus trabajadores.

Asimismo, las organizaciones no gubernamentales, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), y las secretarias de Salud y de Educación Pública, que fomentan entre sus trabajadores y familias los cambios de hábitos para combatir la obesidad y sobrepeso en forma preventiva.

La responsabilidad de la obesidad recae en la familia, porque es poco probable que la escuela sea la causante y la solución, sólo ayuda, aclaró. Por ello recalcó la importancia de que en las escuelas exista la facilidad de tomar agua simple, pues incluso las de sabores pueden llegar a compararse con los refrescos por el azúcar que contienen.

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