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9 de marzo de 2016 / 02:00 p.m.

MONTERREY.- Seguramente te has preguntado qué es ese hilo blanco que se desprende de la yema hacia la clara del huevo, y quizá hasta intentaste retirarlo con un tenedor.

Se trata de la chalaza, rica en proteínas y cuya función es unir la yema y la clara. Además, cuando al quebrar un huevo la chalaza es visible, significa que el productor es más fresco.

¡Qué alguien me explique que es ese hilo blanco en la yema del huevo!
¡Qué alguien me explique que es ese hilo blanco en la yema del huevo!

Así que nada de que preocuparse y no es necesario que retires ese hilo blanco; mejor, si quieres saber si quieres comprobar la frescura del huevo, intenta con estos tips:

AGUA FRÍA
Para este ejercicio necesitarás un vaso con agua fría, y el resultado será uno de estos tres:

1. Se queda en el fondo de forma horizontal: ¡Está en su frescura máxima!

2. Se queda en el fondo de forma vertical: Ya no es tan fresco, pero aún se puede consumir.

3. Flota: Quizá aún sea consumible, pero para estar más seguros, tendrás que hacer una segunda prueba: abrirlo (abajo te decimos que observar).

AGITADO
Aquí tendrás que hacer gala de tu buen oído y prestar mucha atención, ya que hay que agitarlo cerca de tu oreja; cuando el huevo pierde frescura la humedad y el dióxido de carbono se escapa por la cáscara, provocando que la clara y la yema se encojan, haciendo a su vez más grande una bolsa de aire. Sin embargo, aunque escuches un chapoteo, no querrá decir que el consumo no es seguro, pero sí es un indicador que el huevo no es fresco. 

ESTRELLADO
Sin duda este es el truco más determinante; el olor y la textura son clave, pero además ten en cuenta lo siguiente:

- Una yema plana que además se rompe fácilmente significa que es viejo.

- Si no hay presencia de chalaza y además la yema se mueve con facilidad significa que el huevo se ha debilitado.

- Si la clara está nublada, significa que el huevo es fresco, y si está despejada es que está envejeciendo.

Adicional a estos tips es importante que cheques la fecha de caducidad que recomiendan los productores mediante un sello que colocan en el producto o en el envase. Procura no cambiarle la temperatura, es decir, si lo refrigeraste y después lo expones a temperatura ambiente pero no lo cocinaste, será mejor que lo devuelvas al frigorífico antes de que baje su temperatura.

Por cierto, una encuesta realizada en 2015 por la Unión Nacional de Avicultores en México, revela que el consumo de huevo a la semana va de 2 a 4 piezas en su mayoría.