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18 de agosto de 2016 / 11:37 a.m.

HAWAII. — Por primera vez en tres años, la lava de un volcán en la Gran Isla de Hawaii se vierte al océano Pacífico, donde está formando nuevas tierras y ofreciendo un magnífico espectáculo.

Miles de personas de todo el mundo han acudido al Parque Nacional de los Volcanes por tierra, mar o aire para contemplar la escena de lava escurridiza. Y además pueden escucharla y olerla.

La oleaginosa y resplandeciente materia murmura y silba y huele a azufre, al tiempo que se abre paso por la escarpada ladera hacia el mar. Al llegar al agua emana nubes de vapor y gas y a veces hasta estalla, despidiendo puñados de escombros por doquier.

La asombrosa cascada de lava que cae al océano Pacífico
Para llegar a la vertiente se necesita un bote, un helicóptero y piernas fuertes pues la caminata comprende 16 kilómetros. | AP
La asombrosa cascada de lava que cae al océano Pacífico
La oleaginosa y resplandeciente materia murmura y silba y huele a azufre | AP
La asombrosa cascada de lava que cae al océano Pacífico
El volcán entró en actividad en los años ochenta y periódicamente despide suficiente lava como para que la gente la pueda ver.  | AP
La asombrosa cascada de lava que cae al océano Pacífico
El Parque Nacional de los Volcanes registra entre mil y mil 500 visitantes más al día desde que la lengua de lava llegó al mar a finales de julio. | AP

La lava viene del volcán Kilauea, uno de los más activos del mundo. Entró en actividad en los años ochenta y periódicamente despide suficiente lava como para que la gente la pueda ver.

Para llegar a la vertiente se necesita un bote, un helicóptero y piernas fuertes pues la caminata hacia el punto de encuentro con el mar comprende 16 kilómetros (10 millas) en un camino agreste rodeado de afiladas rocas volcánicas.

Pablo Aguayo, de Santiago de Chile, fue una madrugada reciente en barco a la zona para ver la lava.

"Es algo realmente asombroso", expresó. "Uno empieza en el medio del mar, en la oscuridad de la noche, y de repente se encuentra con ese hermoso brillo de lava en caída libre".

Aguayo dijo que sentía el calor emanada por la sustancia volcánica y que despedía un olor "bastante peculiar".
"Es como soldar algo", expresó. "En Chile tenemos bastantes volcanes pero nada como esto".

El barco de turistas donde Aguayo viajó es conducido por Shane Turpin, propietario de la empresa turística Lava Ocean Tours.
"Tener una sola columna de lava llegando al océano es asombroso, pero ver un espectáculo como éste es algo que no sé cómo podré superar para un segundo viaje", dijo Turpin.

El Parque Nacional de los Volcanes registra entre mil y mil 500 visitantes más al día desde que la lengua de lava llegó al mar a finales de julio, explicaron responsables del centro que ahora atiende a unas 6 mil personas diarias.