AP
21 de junio de 2017 / 02:21 p.m.

WASHINGTON.- Cuando se trata de despegar en medio de un clima abrasador, el obstáculo no es el calor ni la humedad. Es la densidad del aire.

El aire caliente se vuelve menos denso, lo que dificulta despegar y aterrizar a salvo, especialmente para aviones pequeños. Eso es lo que provocó que algunos aviones se quedaran en tierra en Phoenix esta semana, cuando las temperaturas alcanzaron 49 grados centígrados.

Los aviones despegan y vuelan gracias a la fuerza de sustentación, que es generada por el movimiento del aire bajo las alas del avión.

"A medida que el aire se calienta, se expande, y por lo tanto hay menos moléculas debajo de las alas”, dijo Lou McNally, profesor de meteorología aplicada en la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle.

Con menos sustentación, “se necesita más de todo. Más potencia para despegar. Más distancia (en la pista) para despegar. Más distancia para aterrizar. Más velocidad para aterrizar. Llega un punto en que es demasiado para algunos aviones”, dijo.

El calor elevado significa además que un avión tarda más en subir, dijo el piloto Patrick Smith, autor de un libro sobre aviación.

Cancelan vuelos por calor extremo
El aire caliente, al volverse menos denso, impacta el desempeño de los aviones al momento de desplegar y aterrizar. | FOTO: REUTERS

Para compensar, los aviones tienen que generar más empuje y necesita alas más grandes. Los aviones más pequeños, como los CRJ de Bombardier que cubren rutas regionales, que tienen un límite de 48 grados Celsius en la altura de Phoenix, son los que más probablemente se quedarán en tierra.

En el Aeropuerto Nacional de Dubái y otros en el Golfo Pérsico, donde el calor elevado es común, muchos vuelos -aunque no todos- arriban por la noche y en las primeras horas de la mañana para evitar este problema. Las aerolíneas de la región además tienden a operar vuelos más largos con aviones grandes que no son tan afectados por el calor.

En Phoenix, las temperaturas excesivamente elevadas son lo suficientemente infrecuentes como para que las aerolíneas continúen usando aviones pequeños para vuelos regionales.

Si un avión trata de despegar más allá de su temperatura límite, pudiera seguir rodando por la pista y no despegar a tiempo. Y si trata de aterrizar cuando el aire es muy poco denso y demasiado caliente pudiera quedarse sin pista suficiente, dijo McNally.

Antes de un vuelo, los pilotos consultan una hoja que les informa la temperatura, la elevación y la humedad -factores que conforman lo que se conoce como altitud de densidad, un índice clave de las condiciones para volar.

Las aerolíneas pueden tomar ciertas medidas cuando las temperaturas suben demasiado. Pueden aligerar los aviones con la venta de menos asientos -algo que American Airlines está usando en medio de la ola de calor en Phoenix- o reducir la carga.


ggg