12 de enero de 2014 / 05:18 p.m.

MIAMI.— John Jairo Peláez llegó en octubre del 2004 a Miami con solo mil dólares en el bolsillo tras quebrar su fábrica de zapatos en Medellín.

Nueve años después, el empresario colombiano se ha convertido en uno de los más populares entre la decena de camiones de venta de comida rápida hispana que diariamente amanecen en Kendall en medio de filas de clientes que buscan una mejor sazón de las que ofrecen las tradicionales cadenas de comida en el Condado Miami-Dade.

Ubicados en estacionamientos de centros comerciales e iglesias a lo largo de las transitadas Avenida 137 y la Calle 88 del suroeste, estos camiones anuncian sus especialidades con modernos y lumínicos paneles digitales y despliegan banderas para dar a conocer el origen de sus platos.

Para Carla Santos y Estefanía Lugaresi, jóvenes hermanas de Kendall, salir a comprar las populares chimichurris dominicanas es una tradición para tratar de mantener vivas sus raíces.

En el estacionamiento del mismo centro comercial también están los camiones Que Sabroso Fast Food y Okay Extreme Burger, ambos de comida colombiana.

La buena fama de la sazón de los camiones de Kendall trasciende fronteras, al punto que R.J. Reyes, uno de Pembroke Pines, acude a los camiones de la Calle 88 cada vez que visita a su amiga Claudia Sánchez.

"Vivo a casi una hora de aquí, pero cuando vengo lo que hago es buscar los camiones de comida de Kendall porque son muy buenos", dijo Reyes, de familia cubana.

Sin embargo, a partir del lunes, clientes como Reyes tendrán una opción más cercana en el Condado Broward, cuando se inaugurará Food Truck Collective, un parque de dos hectáreas (cinco acres) en la ciudad de Hollywood, que contará con numerosos camiones de comida rápida y donde también se organizarán espectáculos de música en vivo.

"El Paisa" alquiló hace cuatro meses un establecimiento en La Pequeña Habana para abrir un pequeño restaurante y ampliar su negocio de hamburguesas, arepas y tostones. Siguiendo el camino del peruano Gerardo Cárdenas, dueño de Super Cholo, quien hace seis meses se estableció en un local fijo, luego de varios años de vender comida en un camión en la esquina de la Calle 88 del suroeste y la Avenida 137.

El camión de Taipa se coloca en el estacionamiento de la iglesia luterana Lord of Life, junto con los camiones de comida colombiana Kala Fast Food y el de platos dominicanos Don Mofongo.

Para Peláez, quien ahorro sus propinas como mesero para comprar fiado su primer carrito de venta de hotdogs y luego su camión de comida, el ingrediente del éxito es una fusión de dedicación y espíritu de aventura.

"Cuando compré el boleto de avión para Miami hice una cachiporra: en una bolsa metí tres papelitos con los nombre de Nueva York, Atlanta y Miami. Y salió Miami", dijo Peláez, cuyo capital de negocio ya asciende a unos 250 mil dólares. "Y en todo este tiempo lo que he hecho es trabajar muy duro, dedicado a preparar comida rápida hispana de primera".

AP.