8 de enero de 2014 / 04:03 p.m.

 

Roma.- Ayer, cuando el papa Francisco visitó un pesebre viviente organizado por los fieles de la parroquia romana de San Alfonso de Ligouri en el marco de la fiesta de la Epifanía, vivió una de esas experiencias que nunca imaginó pero que aceptó con una sonrisa.

Una mujer le colocó un cordero, que formaba parte del pesebre viviente, y logró una nueva imagen inédita del pontificado de Jorge Bergoglio.

El Papa, que ha oficiado por primera vez en su pontificado la misa de Epifanía en la Basilia de San Pedro y después ha rezado El Ángelus, quiso visitar a los más pequeños de la parroquia el día de la "befana", nombre derivado de la palabra epifanía, que consiste en una anciana que reparte regalos en Italia.

Francisco paseó entre los cerca de 200 asistentes y saludó a gran parte de ellos, durante la hora que estuvo en la parroquia romana.

EFE