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10 de agosto de 2016 / 06:14 a.m.

CIUDAD DE MÉXICO.- Científicos de la Universidad Autónoma de Coahuila (Uadec) estudian con el uso de bacterias ácido-lácticas (BAL) la inhibición de microorganismos patógenos como Salmonella enterica y Escherichia coli.

Las BAL tienen un efecto antimicrobiano por la producción de ácidos orgánicos, peróxido de hidrógeno y pequeños péptidos conocidos como bacteriocinas, que son proteínas de bajo peso molecular con capacidad de impedir la proliferación de otras bacterias.

En una entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Luis Arturo Medina Ábrego, colaborador del proyecto, explicó que hicieron un trabajo experimental para valorar la inhibición de bacterias patógenas a través de bacteriocinas generadas por bacterias ácido-lácticas.

“Trabajamos con varias cepas, principalmente evaluamos bacilos y lactobacilos que fueron aislados del aguamiel, que es la savia que produce el maguey. De ahí obtuvimos las BAL y las purificamos para evaluar su potencial inhibitorio”, detalló Medina Ábrego.

Durante el proceso de investigación, los miembros del Departamento de Investigación en Alimentos (DIA) en la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) de la Uadec usaron cepas bacterianas ácido-lácticas aisladas del proceso de fermentación del aguamiel.

Los especialistas sembraron las cepas en Man, Rogosa and Sharpe (MRS) como medio de crecimiento y fueron incubadas a 30 grados Celsius por 24 horas, al tiempo que prepararon los cultivos de los dos patógenos transmitidos en alimentos que se evaluarían.

“Se realizaron pruebas in vitro para estudiar el efecto inhibitorio de las bacterias patógenas, en este caso trabajamos con las bacterias Salmonella y E. coli, obteniendo resultados interesantes. Tenemos identificadas las BAL que están inhibiendo el crecimiento de estas dos bacterias patógenas”, apuntó.

Con el uso de un extracto crudo de bacteriocinas de cepas de Lactobacillus, Bacillus y Enterococcus faecium, de las ocho cepas de BAL evaluadas, se evidenció la inhibición tanto de E. coli como Salmonella en cuatro de ellas.

Medina Ábrego agregó que en el futuro estudiarán cuál es el mecanismo de acción de las bacteriocinas, además de su empleo como bioconservadores.

“Sabemos que pueden reemplazar, aunque no del todo, los aditivos sintéticos. Las bacteriocinas podrían ser un buen producto de aditivo natural para los alimentos, es lo que estamos buscando. Es importante que sea natural y no sintético” manifestó.

Por su parte, la coordinadora del proyecto, Adriana Carolina Flores Gallegos, señaló que tener más conocimiento sobre los mecanismos responsables de la inhibición permitirá avanzar en nuevas metodologías de bioconservación de los alimentos.

“Un mayor conocimiento de los mecanismos responsables de esta inhibición permitirá el desarrollo de nuevas metodologías de bioconservación de alimentos que aseguren su calidad e inocuidad”, aseguró Flores Gallegos.