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8 de agosto de 2016 / 06:21 p.m.

MÉXICO.- Un grupo de científicos mexicanos de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) participan en el estudio de la antimateria en el experimento Belle II, del Super KEK, del Laboratorio de Partículas Elementales en Tsukuba, Japón.

En el laboratorio, los mexicanos trabajan en proyectos que buscan descubrir nueva física que vaya más allá del modelo estándar y que explique cosas que aún son un misterio, como la antimateria, explicó el líder del equipo, Pedro Luis Manuel Podesta Lerma.

Recordó que en 1928, el físico inglés Paul Dirac, desarrolló una ecuación matemática que predice la existencia de la antimateria, es decir, de antipartículas con la misma masa que las partículas, pero con una carga eléctrica y propiedades magnéticas opuestas.

Esta ecuación no solo predecía la existencia de una antipartícula para el electrón, sino también para el resto de las partículas conocidas; pero fue hasta 1932 que el físico estadounidense Carl David Anderson descubrió el positrón, la antipartícula del electrón, lo que confirmó la teoría de Dirac.

Podesta Lerma comentó que a partir de eso se descubrieron de forma paulatina diversas antipartículas, por ejemplo, los científicos Emilio Segrè y Owen Chamberlain, de la Universidad de Berkeley, encontraron el antiprotón y antineutrón en 1955.

El investigador dijo que a partir de este conocimiento se desarrollaron tecnologías que emplean el principio de la antimateria, por ejemplo, la tomografía por emisión de positrones mejor conocida como PET, por sus siglas en inglés.

El PET es una técnica no invasiva que se utiliza por lo general para diagnosticar tumores, sobre todo aquellos que son diminutos, los cuales se ven cuando se inyecta una sustancia que forma un electrón y positrón para detectarlo, detalló el físico sinaloense.

Aunque los principios de la antimateria ya se emplean, aún hay muchos secretos por descubrir, señaló el investigador en una entrevista para la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

El especialista de la UAS apuntó que uno de esos grandes misterios es saber por qué el universo está hecho de materia y no de antimateria, ya que se supone que hace 13 mil 800 millones de años, cuando se dio la explosión colosal, con que se formó el universo, se generaron cantidades iguales de materia y antimateria.

Además, según la teoría cuántica de campos señala que cuando la materia y la antimateria entran en contacto se aniquilan de manera mutua; por tanto, esta es una de las interrogantes que se trata de resolver en el experimento Belle II.

“Conocer más de la antimateria, así como de la física, es importante porque nos ayuda a comprender de qué estamos hechos nosotros y todo lo que nos rodea”, afirmó.

Podesta Lerma explicó que en los aceleradores a energías muy altas se genera un haz de protones y antielectrones, estos últimos se atrapan con un campo magnético y luego se ponen a dar vueltas y se hacen chocar entre sí

El especialista añadió que encontraron que los quarks b, que son las cosas más pequeñas e indivisibles del universo, se comportan muy diferente de la materia y la antimateria.

Para estudiar más a fondo sobre este y otros comportamientos de las antipartículas y la antimateria, el grupo de científicos mexicanos desarrolló un detector que monitorea un haz de electrones que es 500 veces más delgado que un cabello.

Monitorear este haz tan diminuto es todo un reto, por eso el equipo de científicos mexicanos desarrolló el Large Angle Bremsstrahlung Monitor (LABM) que medirá la intensidad de la luz emitida por el haz de electrones y positrones, precisó el investigador.

Este detector lo desarrollaron investigadores de la UAS, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Wayne State University, KEK y la University of Tabuk.

El científico puntualizó que dicho detector es pieza fundamental en el experimento Belle II, ya que ayuda a ver con precisión la dirección de este fino haz, que después de un recorrido de tres kilómetros, se puede dar la colisión en un punto exacto.

Adelantó que este equipo ya fue probado e instalado en el experimento, de hecho ya se tomaron algunos datos, pero falta recolectar más información de las colisiones y analizarlas, lo cual tomará algunos años para poder conocer más de la antimateria.