23 de junio de 2014 / 01:41 p.m.

Ciudad de México.- Juan Wolfgang Zinser Sierra, presidente del Consejo Mexicano contra el Tabaquismo, conformado por epidemiólogos, especialistas y miembros de la Secretaría de Salud, detalló que la industria tabacalera, además de tener como sectores cautivos a menores y mujeres, ahora está incursionando con preocupación en el cigarro electrónico.

De acuerdo con el oncólogo del Instituto Nacional de Cancerología (Incan), ese tipo de cigarrillo surgió, sin sustento médico, en China, con el fin de sustituir la adicción a la nicotina, considerando que es de las enfermedades más fáciles de adquirir y difíciles de controlar frente a otras sustancias como alcohol, mariguana y cocaína.

Los estudios científicos ya demostraron que 10 por ciento de los adolescentes que fuman se hacen adictos con el primer cigarro y se vuelven dependientes de la nicotina de por vida.

Ahora lo preocupante, abundó Zinser, es que las tabacaleras incursionaron en el cigarro electrónico con la misma intención, engrosar las filas de adictos.

De acuerdo con estudios científicos recientes, presentados en el congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por su sigla en inglés), "hasta 17 por ciento de los adolescentes que fumaba cigarros electrónicos y antes no lo hacía se está volviendo adicto", comentó el especialista.

Además esos adolescentes "migran al cigarro convencional", por eso, abundó el oncólogo, "las campañas de la industria tabacalera están ahora dirigidas a niños y jóvenes, aprovechan eventos deportivos y participan en diversas actividades, como conciertos. Los jóvenes fuman sin darse cuenta de que adquieren la adicción a la nicotina".

El especialista refirió que, desde que en China surgió el cigarro electrónico para supuestamente dejar de fumar, no se han realizado estudios científicos adecuados sobre su eficacia y seguridad.

Lo lamentable, opinó, es que ahora la industria ha tomado este tipo de supuestas opciones como una bandera, cuando lo que sí se sabe es que el cigarro electrónico tiene altas concentraciones de nicotina y sustancias tóxicas cancerígenas.

MUERTES RENTABLES

Zinser aseguró que la Organización Mundial de la Salud y las dependencias sanitarias de países como México han emprendido una verdadera "guerra" contra la industria tabacalera, la cual constantemente rediseña sus campañas para que niños, adolescentes y mujeres fumen el mayor número de cigarros posibles.

El especialista comentó que cada muerte registrada relacionada con el tabaco significa para la industria una ganancia de 10 mil dólares.

"Desde el punto de vista de la comunidad médica y sanitaria, que se estén muriendo más de 5.5 millones de personas al año tiene un impacto enorme para las finanzas, productividad y sociedad de cada nación, pero para la industria tabacalera representa ganancia, por ello fomenta la adicción entre los menores y el aumento del número de cigarros fumados, porque cada muerte relacionada al tabaquismo le representa a esa industria 10 mil dólares de ganancia", dijo.

Por eso, dijo el oncólogo, el esfuerzo que hace la industria a través de sus campañas "literalmente maquiavélicas para que no se deje de fumar es enorme".

Las tabacaleras buscan incrementar sus ventas, añadió el experto, a pesar de que eso implica que las muertes, que ahora son de 5.5 millones de personas al año, sigan en aumento, particularmente en países en vías de desarrollo o que carecen de infraestructura, apoyo y supervisión para tener un buen control del tabaquismo.

"Estamos ante una industria tabacalera que es poderosísima y por ello la OMS, la Secretaría de Salud y sus dependencias, cada vez que generan información y lanzan campaña es como si estuvieran ante una verdadera guerra", opinó Zinser.

La Cofepris rechazó recientemente que haya autorizado la importación, distribución, comercialización y venta del cigarrillo electrónico, y destacó que ese dispositivo está prohibido por la Ley General para el Control del Tabaco.

 ESFUERZO INSUFICIENTE

El presidente del Consejo Mexicano contra el Tabaquismo rechazó que la expansión de las tabacaleras en México deba verse como un fracaso de las políticas sanitarias implementadas, como son la Ley General para el Control del Tabaco o la Ley de Protección a la Salud de los No Fumadores en el Distrito Federal, además de los pictogramas y otras disposiciones para lograr espacios públicos libres del humo del cigarro.

"No deben verse estos esfuerzos como un fracaso, simplemente no han sido suficientes. Se ha avanzado en México, se ha creado mayor conciencia. Aunque sí, definitivamente muchas de estas leyes se siguen violando por la supervisión pobre", comentó.

"Pero lo importante es que se está consolidando un frente común, como el acuerdo entre el MD Anderson de Texas, el Incan y su patronato, además de dependencias nacionales e internacionales, para proteger a la niñez, que es la edad en la que, en la mayoría de los casos, se toma la decisión de fumar sin tener conciencia de lo que esto puede representar años después, cuando ya se está sufriendo las consecuencias", señaló.

En el sexenio pasado, la Comisión Nacional contra las Adicciones informó que desaparecieron 301 centros públicos exclusivos para tratar la adicción al tabaco. Solo quedaron 39 que operaban en la Ssa, el IMSS y el ISSSTE.

Por ello, ahora se pretende ampliar la cobertura contra el tabaco en los más de 3 mil 600 centros de adicciones que se enfocan a sustancias ilícitas y al alcoholismo.

Zinser resaltó que actualmente ya se está creando la conciencia de que el fumador "no tiene derecho a fumar por más que apele a su libertad... Ya no estamos ante un derecho individual, sino ante una responsabilidad colectiva, porque esa supuesta libertad representa más de 200 mil muertes al año de fumadores pasivos a escala global, de gente que tiene contacto con el adicto".

Las muertes por respirar humo de segunda mano, destacó el oncólogo, son "una cifra nada despreciable de muertos. No queremos criminalizar. La adicción a la nicotina es más fuerte que la de muchas otras sustancias, alcohol, mariguana, cocaína; por ello, se necesita supervisión, controlar, acotar, proteger a los niños y a los jóvenes".

Para concluir, Zinser recordó que "las adicciones son enfermedades, no hábitos".

FOTO: APMILENIO DIGITAL/BLANCA VALADEZ