4 de febrero de 2014 / 02:34 a.m.

Ciudad de México.- El conflicto armado en Michoacán pone en riesgo una de las principales fuentes de ingreso para el estado: la exportación de aguacate a Estados Unidos, ya que Tancítaro, en la zona de Tierra Caliente es el principal productor del llamado "Oro Verde", advierten especialistas.

Un reportaje publicado este fin de semana por el diario estadounidense The Wall Street Journal (WSJ) asegura que ante las extorsiones por parte del grupo criminal de Los Caballeros Templarios a productores, empacadores y agricultores, el aguacate de Michoacán se ha convertido al equivalente de los llamados "diamantes de sangre" de África, por las vidas que su producción acarrea cada año.

Cuatro de cada cinco aguacates vendidos en Estados Unidos tienen su origen en el estado de Michoacán, que el año pasado exportó más de 500 mil toneladas de aguacate a ese país; para este año se prevé que la entidad tenga ingresos por $1,000 millones de dólares por el mismo concepto.

Tancítaro produjo 157 mil toneladas el año pasado, indicó a la publicación José Ayala, un funcionario local de agricultura. "Tancítaro es el municipio con mas producción en el mundo de aguacate". Algunos dicen que la fruta está manchada.

"Son ‘aguacates de sangre’", indicó Raúl Benítez, un experto en seguridad en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). "Son el equivalente mexicano de los ‘diamantes de conflicto’ que salen y son vendidos de zonas de África destrozadas por la guerra".

Un funcionario local estimó que los Caballeros Templarios ganan $150 mil millones de pesos al año extorsionando a agricultores y empacadores, y vendiendo aguacates de las 2 mil hectáreas que le quitaron a los productores. Tancítaro tiene unas 22 mil hectáreas de huertas de aguacate.

"Esta actividad criminal podría haber elevado los precios. A pesar de un alza en la producción, el precio al mayoreo del aguacate en México creció 22% frente al año pasado, según datos del gobierno. El Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, indicó que los precios escalaron por las fluctuaciones de la oferta y la demanda y no por la violencia que aflige al estado", reseña el WSJ.

Agencias