22 de enero de 2014 / 09:21 p.m.

Estados Unidos.- El nacimiento de su hijo, representó una alegría inimaginable. Meses después de dar a luz, esa felicidad dio un giro total, ya que recibió la noticia de que tenía cáncer de intestino y de no tratarse a tiempo, su vida corría peligro.

La historia de Rowena Darby será recordada como una de esas que nos demuestra nuevamente que tenemos que estar agradecidos por cada momento podamos pasar con nuestros seres queridos. Y es que ella está a punto de perder la vida y no podrá disfrutar más a su hijo de tres años, ni a su esposo. 

Como si se tratara de una enfermedad cualquiera, Rowena decidió vivir su vida al máximo. Ahora disfruta a Freddie, su hijo, y a Phill, su esposo, quienes han sido inspiradores de una despedida bastante conmovedora y que pocos se atreverían a realizar.

Sin embargo, nuevamente todo se tornó gris para la familia, ya que un año después de haberle diagnosticado los problemas en el intestino, al hacerle un chequeo rutinario, se le encontró un quiste en un ovario. Los médicos de inmediato llevaron a cabo una operación en donde le quitaron la matriz y atacaron el cáncer en el intestino.

Al tener Freddie apenas 3 años, esta luchadora incansable no quería bajar los brazos y a sabiendas de que la enfermedad estaba muy avanzada, decidió tomar una decisión bastante fuerte. Comenzó a escribir cartas y cartas pero no de despedida para su amigos o familiares, sino para su hijo, una para cada año que cumpla de aquí hasta su 21.

De hecho, hay una carta más, una especial en la que la madre le da sus mejores deseos para el día en que el aun bebé, encuentre el amor y contraiga nupcias con alguna mujer, algo que desgraciadamente no podrá ver su madre.

Por ahora, Row lucha por su vida. Asiste constantemente a su quimioterapias, a sus consultas. Asegura que por ahora prefiere la calidad que la cantidad de tiempo que vaya a vivir. Que cada hora con su hijo, es una hora extra para ella de vida.

Redacción