28 de marzo de 2014 / 08:09 p.m.

En las mujeres la piel es como una carta de presentación, por eso se debe mantener sana.

Algo que tienden a corroborar los especialistas en dermatología dado que es posible afirmar que este órgano humano puede ser un reflejo bastante exacto de nuestro estado de salud.

Por ello, siempre que tengamos como objetivo tratar cualquier anomalía relacionada con la salud de nuestra dermis, va a resultar esencial la determinación eficaz de la tipología de piel que disponemos.

Tipos más comunes de piel

La piel normal, fácil de reconocer debido a su correcta hidratación y su textura compacta. Se trata de un tipo de dermis que suele preocuparnos a medida que los cambios naturales que experimenta nuestro cuerpo con el transcurso del tiempo hacen efecto.

Por sus características intrínsecas, no necesita más que los cuidados básicos tales como la tonificación, la limpieza, la crema nutritiva por la noche y la crema de día.

En cambio, la piel seca se presenta cuando falta brillo, con tendencia a descamarse y dada a materializar poros finos. Al no producir la suficiente grasa, es posible que comiencen a aparecer arrugas de forma prematura e, incluso, irritaciones ocasionales. Los cuidados habituales para esta clase de dermis pasan por las cremas hidratantes siempre que sean nutritivas, tensoras y de textura leve.

También resultan útiles las cremas ricas en vitaminas, ácido glicólico y retinol.

Agencias