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15 de enero de 2016 / 03:04 p.m.

SANTIAGO, CHILE.- Astrónomos de la chilena Universidad Diego Portales detectaron una “caótica turbulencia” en la galaxia más luminosa del Universo, gracias a sus observaciones realizadas con el telescopio ALMA.

Los astrónomos Roberto Assef y Tanio Díaz-Santos explicaron este viernes que la galaxia W2246-0526, ubicada a 12 mil 400 millones de años luz de la Tierra, “es tan turbulenta que podría terminar vaciando todo su contenido gaseoso, a partir del cual se forman las estrellas”.

Indicaron, basados en las observaciones realizadas por el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), radio-telescopio ubicado en el altiplano chileno, que la galaxia “es tan caótica que se está autodestruyendo”.

Los investigadores estudiaron por primera vez el movimiento del medio interestelar de la galaxia, es decir, el gas y polvo presente entre las estrellas de W2246-0526, la cual tiene un brillo infrarrojo equivalente a unos 350 billones de soles.

“Los datos recabados indican que se trata probablemente de un cuásar oscurecido, una galaxia muy distante que tiene un insaciable agujero negro súper-masivo en el centro que se encuentra tapado por un grueso manto de polvo”, señaló Assef.

Explicó que “el brillo extremo de esta galaxia es generado por un pequeño, pero increíblemente energético disco de gas que se sobrecalienta a medida que cae en espiral hacia el agujero negro súper-masivo”.

Los científicos ocuparon ALMA “para determinar con precisión el movimiento de los átomos de carbono ionizado en toda la galaxia. Estos átomos, que delatan el movimiento del gas interestelar, emiten luz infrarroja, cuya longitud de onda, debido a la expansión del Universo, va extendiéndose hacia ondas milimétricas”.

“Se encontraron grandes cantidades de carbono ionizado en un estado dinámico extremadamente turbulento por toda la galaxia”, explicó Díaz-Santos, quien agregó que el material interestelar se desplaza entre 500 y 600 kilómetros por segundo a través de toda la galaxia.

ALMA es una asociación entre el Observatorio Europeo Austral (ESO), la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos (NSF) y los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS) en cooperación con la República de Chile.

El radio-telescopio, ubicado en la zona de San Pedro de Atacama, posee 66 antenas en un terreno ubicado a unos cinco mil metros de altura sobre el nivel del mar.