28 de octubre de 2014 / 01:06 a.m.

México, D.F.- En medio del boom de la tecnología vestible, un modesto start up se propone no avisarte si te buscan en Whatsapp o recibes un correo, sino calmar tu estrés. Se trata de Olive, un brazalete que analiza patrones e indicadores biológicos que experimenta tu cuerpo como respuesta al estrés y ofrece una serie de ejercicios que ayudan a llevarlo de vuelta a su balance natural.

El equipo se compone de seis personas, un desarrollador de software, dos ingenieros, -uno dedicado a lo mecánico y otro a lo mecatrónico- el COO, encargado de lanzar el producto y dos diseñadores. Una de ellos es Alejandra Castelao, diseñadora industrial mexicana.

Alejandra estudió en el Tecnológico de Monterrey CCM. Luego trabajó dos años con Héctor Esrawe, dedicado a mobiliario para restaurantes y hoteles boutique. En el proceso aplicó a varias universidades para hacer una maestría y la aceptaron en el College for Creative Studies de la Universidad de Detroit, una de las escuelas de diseño más reconocidas en Estados Unidos. Cuando concluyó sus estudios obtuvo un lugar dentro de Frog en su rama de San Francisco, una de las consultorías que describió como “una de las más grandes y con más historia del mundo” donde trabaja con el equipo de diseño de producto en el que hacen electrónicos, electrodomésticos y “básicamente cualquier cosa física que requiera de interacción con el usuario”.

Así fue como conoció a Hiro Ellis, que trabajaba en el departamento de estrategia en Frog. Hiro propuso como proyecto final de su maestría un gadget que lidiara con el estrés. "A la fecha no hay nada que se enfoque en los efectos del estrés como Olive. Han salido al mercado varios wearables en los últimos años pero la mayoría cae en la categoría de smartwatch o fitness band. Hay algunos que incorporan sensores que miden ritmo cardiaco y temperatura como el Galaxy Gear de Samsung o el nuevo Apple Watch. También han habido grandes avances en el campo de la medicina y se están usando más y más pero nada tiene como meta principal detectar y evaluar los niveles de estrés para guiar al usuario hacia la mejor manera de lidiar con el problema en la vida diaria" explica Alejandra.

Al cabo de un año de trabajo el equipo tiene los prototipos y modelos listos, pero aún deben perfeccionarlo y contactar proveedores para la manufactura de nuevas unidades. Para lograrlo pusieron su proyecto en la plataforma de financiamiento público Indiegogo, al que aún le quedan 15 días para reunir fondos. La campaña fue sumamente efectiva, en alrededor de una semana ya contaban con 112 mil dólares, 12 mil más de lo que necesitaban. "Nos queda un año de trabajo para mejorar nuestra app y asegurarnos que todo funcione de manera coherente para que el servicio que vamos a lanzar en Noviembre de 2015 sea exitoso" aseguró la diseñadora. 

Más allá de esa fecha el equipo aún no tiene claro el futuro de Olive "hemos tenido pláticas en las que nos preguntamos qué vamos a hacer. Por ahora toda nuestra energía y tiempo esta enfocados en la primera versión. En un futuro estamos seguros que habrán más, pero también estamos interesados en la expansión del sistema hacia otras plataformas y tal vez otros campos pero por ahora estamos pensando a corto plazo".

Alejandra no está segura de que un proyecto como Olive hubiera podido desarrollarse en México, no por falta de mercado (los profesionistas mexicanos se ubican en el primer lugar de estrés laboral del mundo) ni por falta de capacidad, sino de enfoque. "En México hay muchísimo talento pero en general el diseño se ha enfocado mas al interiorismo, diseño de muebles, POP, empaque y al arte-objeto. El diseño de producto generalmente se importa para ser manufacturado en México. Lo cual es una lástima porque impide crecimiento en ese sector. Es muy difícil encontrar estudios que se dediquen al diseño de producto o diseño de experiencias fuera de países desarrollados como EU. Creo que personas como Alberto Villareal son ejemplos a seguir que han tratado de impulsar ese lado. Espero que en un futuro las cosas vayan cambiando y que la percepción que las compañías nacionales tienen sobre el diseño cambie de ser sólo un lujo a ser un beneficio y una necesidad".

Olive tiene capacidad de envío a todo el mundo y el financiamiento aún no termina. Si quieres saber más sobre el proyecto puedes donar en su sitio en Indiegogo o ver el video que preparó la pequeña compañía. 

FOTO: Especial

Ana Cecilia Escobar