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27 de junio de 2016 / 01:57 p.m.

Monterrey.- Una tarde cualquiera, específicamente el 22 de junio de 1983, Emanuela Orlandi, una joven de apenas 15 años, salió de su casa para tomar su clase de flauta en el conservatorio del Vaticano; horas más tarde, se comunicó vía telefónica con su hermana dándole la buena noticia de que alguien le había ofrecido una oferta para modelar, posterior a eso dijo que en breve volvería a casa pero Emanuela no regresó.

Luego de esa tarde, nadie volvió a saber nada de la joven.

Este caso polémico relacionando el narcotráfico, con la pedofilia, secuestro, explotación sexual y homicidio, le dio la vuelta al mundo ya que se trató de una desaparición que hasta la fecha, nunca pudo resolverse.

Al principio el caso fue tomado como una simple desaparición adolescente, sin embargo, todo dio un giro cuando se reveló que en las mismas fechas un año antes y en el mismo lugar, otra joven de la misma edad llamada Mirella Gregori había desaparecido misteriosamente.

Las investigaciones tomaron vuelo, pues era frustrante para quienes desmenuzaban la información y para la familia, saber si la joven aún estaba con vida, sin embargo con los años fue quedando en el olvido.

Fue años más tarde que Mehmet Ali Ağca, mejor conocido por ser quien intentó asesinar a Juan Pablo II de un disparo, dijo que Emanuela Orlandi se encontraba con vida residiendo en Turquía y que incluso se había casado, pero dicho argumento jamás fue comprobado. Nadie nunca supo qué conexión tenía una cosa con la otra.

Años más tarde, había trascendido por Sabrina Minardi, ex amante del capo de la mafia italiana Enrico de Pedis, que fueron ellos quienes secuestraron a la joven, debido a que el papá de Emanuela tuvo contacto con papeles que no le convenía a El Vaticano que salieran a la luz, por lo que la desaparición de su hija se trataría de negociar podere dictados por la iglesia.

Finalmente, en mayo el 2012 una revelación más salió a la luz sobre lo que pudo pasarle a Emanuela Orlandi. Fue el Padre Gabriele Amorth quien en entrevista dijo que esta joven había permanecido en El Vaticano siendo convertida en una esclava sexual partícipe de un sin fin de orgías y fiestas clandestinas organizadas por el clérigo y apoyados por autoridades italianas, quienes además, se encargaban de reclutar a las víctimas.

Fue así como hasta la fecha, trasciende que el final de esta joven terminó con la muerte, sin embargo, jamás se confirmó.