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3 de mayo de 2016 / 05:11 p.m.

Monterrey.- El asma es una enfermedad crónica que no tiene cura, que se caracteriza por ataques recurrentes de falta de aire y sibilancias y se estima entre el 10 y 15 por ciento de la población del país la padece.

El médico alergólogo del Hospital Infantil del Estado de Sonora (HIES), Jorge Huerta Romero, señaló que los ataques por falta de aire en los pacientes que presentan la enfermedad varían en severidad y frecuencia de una persona a otra.

Los síntomas pueden sobrevenir varias veces al día o a la semana, y en algunas personas se agravan durante la actividad física o por la noche, indicó en el marco del Día Mundial del Asma, que se conmemora el primer martes del mes de mayo.

Destacó que aún no existe una cura total para este mal, pero existen métodos muy interesantes para el control del asma.

Por ello, el especialista destacó la importancia de detectar a tiempo la enfermedad y atenderla de inmediato, debido a que es un padecimiento que afecta calidad de vida, la productividad, es muy costosa y ya está considerada como un problema de salud pública.

Abundó que conlleva hospitalización de forma muy frecuente, además de consultas médicas y citas de urgencias y, desgraciadamente, también ocasiona la muerte.

Refirió que el asma es una enfermedad multifactorial que empieza a temprana edad, está muy relacionada con el ambiente y la genética y, en ocasiones, va acompañada de alergia, tos, dificultad respiratoria y opresión en el pecho, entre otros síntomas.

Los factores de riesgo para esta enfermedad son alergia, prematurez, infección viral a temprana edad, reflujo agudo, infección de bronquios o sinusitis, predisposición genética, obesidad, tabaquismo y medio ambiente, entre otros, abundó.

A menudo, destacó, el asma no se diagnostica correctamente ni recibe el tratamiento adecuado, creando así una importante carga para los pacientes y sus familias, pues puede limitar la actividad del paciente durante toda su vida.

El tratamiento del asma se divide en dos partes que consisten en el rescate, cuando se tiene la exacerbación o crisis aguda, ya sea con nebulización o el uso de inhaladores, previamente recetados por el médico y el control adecuado de la enfermedad.