21 de mayo de 2014 / 02:05 p.m.

Un estudio publicado en la revista científica PLOS ONE señaló que la culebra nocturna de Isla Clarión fue localizada nuevamente en una de las Islas Revillagigedo, más de 650 kilómetros frente a las costas mexicanas.

La especie fue en principio localizada por el naturalista estadounidense William Beebe en 1936, durante una visita a Clarión, una de las cuatro Islas Revillagigedo. Volvió a tierra firme con una de las culebras en un recipiente de cristal.

Pero en visitas siguientes los científicos no pudieron hallar la culebra, por lo que incluso se cuestionó su existencia. Y debido a que la isla es habitada sólo por un pequeño destacamento de marinos mexicanos, no se recibió ningún otro reporte de esa especie en las décadas posteriores, por lo que fue borrada de los registros científicos.

Sin embargo, Dan Mulcahy, investigador del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian, sospechó que la especie todavía podría existir, por lo que junto con Juan Martínez Gómez, del Instituto de Ecología de México, planeó una expedición.

Debido a que la culebra al parecer había evolucionado para mimetizarse con las formaciones rocosas de la isla y, como su nombre lo dice, es activa en las noches, se esperaba que fuera difícil ubicarla.

Martínez Gómez, experto en las Islas Revillagigedo, señaló que las islas cambian mucho según la estación del año, por lo que propuso establecer el viaje para fechas similares a las que habría ido Beebe. Al final la expedición se realizó en mayo de 2013 y un estudiante de Martínez fue el primero en ver la culebra.

Muestras de ADN tomadas a la culebra, de color café oscuro y manchas en la cabeza y cuerpo, sugiere que están relacionadas con víboras del estado norteño de Sonora, a más de 800 kilómetros de distancia.

Los expertos creen que la culebra pudo haber viajado hasta la isla Clarión en un tronco guiado por las corrientes a través del Mar de Cortés.

El Museo Nacional de Historia Natural señaló que Mulcahy "descubrió la controversia que rodeaba la inclusión de esta víbora en los registros científicos y encontró la que parecer ser la única especie en ser borrada debido a que se presumió un error de localización".

Patricia Escalante, bióloga de la Universidad Nacional Autónoma de México que no participó en el avistamiento, dijo a The Associated Press que en ocasiones se cometieron errores al momento de registrar especies en el pasado.

"A veces pagaban a los recolectores", dijo Escalante. “Uno se da cuenta que ponían mal los lugares donde fueron encontrados”, añadió.

La bióloga calificó de "muy interesante" el redescubrimiento y consideró que es muy significativo debido a la fragilidad de los ecosistemas en las islas.

AP