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28 de enero de 2016 / 06:02 p.m.

México.- Un investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady) estudia la genética molecular de los parásitos frecuentes en México Giardia y Trichomonas vaginalis, para poder combatir enfermedades.

El investigador Julio Torres Romero diseña un estudio en parasitología de aplicación clínica para conocer las conductas de los microrganismos, luego de la invitación del doctor Julio Lara Riegos de la misma Uady.

“Lo primero que hice fue conocer cuál era la parasitosis de mayor importancia para la comunidad en ese momento, analizando los datos de los casos clínicos, me di cuenta que uno de los principales problemas que había era giardiasis en niños”, dijo Torres Romero.

En México se considera a la Giardia (enfermedad diarreica ocasionada por Giardia Intestinalis) como una infección normal dentro de la población infantil y adulta, por lo que no se realizan muchos estudios de para determinar su tipificación, indicó el científico.

“Los estudios en giardiasis que existen únicamente diagnostican el parásito por medio de microscopía, pero no sabíamos qué genotipo tenía. Sabemos que hay algunos genotipos de carácter sintomático y asintomático y de acuerdo con estos algunos se presentan de manera más agresiva”, detalló.

En una entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Torres Romero indicó que otro estudio de parásitos que se realiza es con Trichomonas vaginalis.

La tricomoniasis es la afectación de transmisión sexual más común por tricomonas vaginales con casi 50 por ciento, que consiste en la forma vegetativa del trofozoíto, explicó el científico.

“La Blastocystis hominis o la ameba, que tienen forma de resistencia de quistes que les permiten mantenerse por mucho tiempo en el ambiente y transmitirse mejor; en el caso de Trichomona no hay reportes de quistes”, dijo el investigador.

El científico pretende conocer el método con el cual el parásito obtiene los nutrientes básicos de su metabolismo que dependen en gran medida de las concentraciones de iones divalentes como hierro, zinc y calcio.

Este parásito actúa dentro del ambiente vaginal cuando llega la menstruación, durante dicho período abunda el hierro y los eritrocitos, en este tiempo el parásito genera una mayor cantidad de moléculas de adhesión al epitelio para no ser arrastrado por el flujo menstrual.

“Cuando ya no hay tanto flujo menstrual o las concentraciones de hierro decaen, el parásito ya no se adhiere tanto y se moviliza en busca de esos nutrientes”, puntualizó.

“Es en esos momentos cuando obtiene el hierro de las células epiteliales y sus efectos citotóxicos se incrementan, es capaz de desprender literalmente las células del epitelio vaginal para poder fagocitarlas y obtener esos nutrientes”, agregó.

Torres Romero observó que los síntomas del Trichomona en hombres se presentan cuando se tiene bajas concentraciones de zinc en el líquido prostático, contrario a las mujeres, el parásito no se mantiene viable en la mayoría de los hombres infectados debido a las concentraciones de zinc en el líquido espermático.

“Se ha sugerido que el zinc puede actuar como un tricomonicida natural, es decir, un agente que mata al parásito”, dijo el investigador.

“Sin embargo, si bien el zinc en altas concentraciones es malo para el parásito, también es requerido como elemento esencial en este para la expresión de proteínas que utilizan el zinc como un activador en factores de transcripción”, mencionó.

En la actualidad la investigación se enfoca en la identificación de los mecanismos de entrada y en la búsqueda de los transportadores principales del hierro, zinc y calcio.