14 de enero de 2014 / 02:56 a.m.

Los Ángeles.- Científicos de la Universidad de Maryland realizaron un interesante estudio acerca de cómo el racismo puede acelerar el envejecimiento de las personas a nivel celular.

De acuerdo a sus resultados, una persona que ha sufrido discriminación por su color de piel envejece entre 1.5 y 2 años más rápido.

El estudio se realizó entre 92 hombres de color de entre 30 y 50 años.

Básicamente se contemplan dos variables: nivel de discriminación que ellos dicen haber sufrido y la longitud de los telómeros. Éstos últimos son secuencias repetitivas de ADN colocadas a los extremos de los cromosomas, y funcionan como una especie de temporizadores de las células.

Muchos científicos los consideran una marca de envejecimiento, pues se ha descubierto que las personas con telómeros acortados tienen más posibilidades de muerte prematura o de padecer enfermedades relacionadas con la edad, como diabetes, padecimientos cardíacos, ataques y demencia.

El cruzar las variables, los investigadores se dieron cuenta que las personas que decían haber sufrido más discriminación tenían los telómeros más acortados.

Esto no es del todo nuevo, pues ya se había demostrado que el acortamiento de los telómeros tiene una relación con el estrés psicológico o las presiones sociales.

Por ejemplo, se descubrió que los niños que han sufrido abuso tienden a tener unos telómeros más cortos.

De acuerdo con las estadísticas, los afroamericanos suelen sufrir más enfermedades relacionadas con el envejecimiento que los blancos. El estudio llevado a cabo en Marylan puede explicar por qué sucede así.

"Independientemente de las limitaciones de nuestro estudio, contribuimos a un creciente campo de investigación que demuestra que las toxinas sociales que impactan desproporcionadamente a los hombres afroamericanos son nocivas para la salud. Nuestros descubrimientos sugieren que el racismo literalmente hace vieja a la gente", comentó el director de la investigación, David H. Chae.

Agencias