AP
10 de marzo de 2017 / 09:17 a.m.

SAN FRANCISCO.- Michael Fasman tiene una perra de 12 años, Hudson, que renquea por el dolor causado por una artritis y la amputación de un dedo, pero no quiere darle analgésicos porque "la ponen a dormir". Fue así que decidió experimentar con una medicina alternativa que muchos humanos usan para combatir sus males y sus dolores: la mariguana.


Una mañana reciente, Fasman dejó caer varias gotas de extracto de cannabis en un plato de yogur, que Hudson se devoró en cuestión de segundos. Hoy es parte de su rutina. "Le levantó el espíritu y hoy es nuevamente una perra feliz", dice Fasman, residente de San Francisco. "No es que hubo un cambio total. Pero volvió a ser la de antes".

A medida que más estados de Estados Unidos legalizan la mariguana para consumo humano, también hay mucha gente que les está dando extractos, pomadas y productos comestibles a base de cannabis a sus animales para tratar de todo, desde artritis a convulsiones y cáncer.

La mayoría de estos productos, que no están regulados, contienen cannabidol o CBD, un compuesto químico del cannabis que no excita a animales ni humanos. Tienen poco o nada de THC, el compuesto del cannabis con efectos psicoactivos.

Los veterinarios dicen que no hay suficiente información científica que compruebe que el cannabis es seguro y sirve para tratar a los animales. Y los veterinarios de California y de otros estados están impedidos por ley de recetar o recomendar cannabis. Pueden perder sus licencias si lo hacen.

Karl Jandrey, veterinario que enseña en la Universidad de California con sede en Davis, dijo que les dice a sus clientes que "la usen a su propio riesgo y que corren el peligro de tirar dinero sin que haya una mejoría, o incluso de que haya reacciones negativas".

A pesar de la falta de información científica y de directrices para los veterinarios, muchos dueños de mascotas están convencidos de que el cannabis mejoró la salud de sus animales y su bienestar, a juzgar por lo que observan.