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17 de febrero de 2017 / 03:28 p.m.

MÉXICO.- Tan inquieto como multifacético, el inventor mexicano Guillermo González Camarena será recordado mañana en el centenario de su nacimiento, ocurrido el 17 de febrero de 1917, como pionero de la televisión mexicana e inventor del sistema a color.

Octavo hijo de Arturo González y Sara Camarena, originarios del municipio de Arandas, Jalisco, Guillermo y su familia se mudaron de la perla tapatía a la Ciudad de México cuando él era muy pequeño.

Vivía en una casa en la colonia Juárez, donde pasó su infancia fabricando juguetes impulsados por electricidad, gastando lo que ahorraba en comprar pilas y focos.

Tenía 12 años cuando fabricó su primer transmisor de radioaficionado, destaca la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM).

Con sólo 15 años de edad, Camarena, quien también incursionó en la astronomía y la composición musical, construyó su primera cámara de televisión a base de piezas de radios descompuestos, y de ahí nació la idea de mejorar lo que se veía, para lo que se necesitaba la tele a color.

Entonces se dio a la tarea de desarrollar el sistema tricromático secuencial de campos, tarea que parecía imposible, pues las piezas que requería eran difíciles de conseguir y además, tenían un precio elevado.

Esto no desanimó al joven inventor, quien no imaginaba que su situación económica mejoraría al componer la canción “Río Colorado”, que fue muy bien recibida por el público y generó regalías suficientes para el desarrollo de su idea.

En 1939 egresó de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, del Politécnico y el mismo año presentó la televisión a color en su misma casa. Un año después patentó su sistema para transmitir en color.

Fue en 1965 cuando estableció un convenio con la fábrica Majestic, propiedad de Emilio Azcárraga, y en mayo se inició la venta de aparatos de televisión en color ya construidos en México.

Guillermo González Camarena falleció el 18 de abril de 1965, en un accidente automovilístico entre Amozoc y Puebla, cuando sólo tenía 48 años, y venía de supervisar, un sistema repetidor en un poblado veracruzano.