13 de mayo de 2014 / 04:40 p.m.

1. Tarda en levantarte. Apaga el despertador varias veces cuando suene, mientras pronuncias gráciles expresiones como: ¡Qué asco de vida! Duerme 5 minutos más… y otros 5, y 5 más, hasta que se te eche el tiempo encima. Hacer eso te asegura que tendrás estrés durante todo el día.

2. Corre, que llegas tarde. Pensar que llegarás tarde a un lugar, ya sea, trabajo, escuela, o algún compromiso, implica hacer todo rápido y vuelve todo muy estresante.

3. Enciende la tele. El desayuno es importante. El encender el televisor, implica una distracción lo cual, te hará llegar más tarde, de lo esperado.

4. Repasa lo que tienes que hacer. Comenzar a preocuparte por cosas que necesitabas a hacer, la clave es ocuparte, no pre-ocuparte. Así que haz tu lista de pendientes, por que sólo así podrás sentirte pleno y realizar tus actividades tranquilamente.

5. Retócate. Mirarte al espejo antes de salir, muchas veces puede ser algo fatal, pues ya iniciaste el día de malas, y todo lo verás mal, comenzarás a odiarte, y ver defectos. No tardes más de 5 minutos viéndote en el espejo.

Un día que empieza así, Pero, como te hayas esmerado mucho con la dosis de negatividad, pasa como cuando se instala una potente borrasca y tarda lo suyo en marcharse. Pues, sí. Lo más probable es que tengas un día terrible

Es que, como te dejes llevar por el cansancio, la confusión y las prisas que sientes en cuanto te bajas de la cama, la nube se hace más y más grande. Ése sería el tip que resume la cuestión.

Prepararse para un buen día cuesta más (para qué decir lo contrario), hasta que te acostumbras. Luego, sale fácil.

Depende de ti y de que quieras cambiar los puntos anteriores por algo como:

Levantarte unos minutos antes.

Hacer algo de ejercicio, a nadie nunca le ha hecho daño.

Escuchar música o leer algo que te inspire ideas positivas.

Tener un gesto cariñoso con quien vive contigo.

Sonreírte cuando te mires al espejo, agradeciéndole a tu cuerpo que siga funcionando.

Después, cuando el cuerpo y la mente están más entonados, lees las noticias, repasas pendientes y demás.

Hábitos matutinos como ésos cambian bastante el panorama; suben los ánimos y ayudan a que el día vaya mucho mejor.

Si no nos crees, compruébalo.

"No dejes que un mal día te haga sentir que tienes una mala vida"

Redacción