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22 de agosto de 2016 / 04:24 p.m.

MONTERREY.- Ademas de ser sacerdote, José Manuel Guerrero Noyola, mejor conocido como el “Padre Chema”, es un hombre que a defendido causas sociales , además de haber sufrido amenazas y atentados en contra de su vida por defender lo que la comunidad solicita.

En entrevista con Azucena Uresti en la sección "Vidas que Inspiran", para Telediario Fin de Semana, el padre comentó en la primera parte de este diálogo sus nuevos retos y trayectoria.

El padre Chema el día de ayer tomó posesión del Templo De Los Sagrados Corazones De Jesús Y De María, ubicado en la Carretera Nacional, km. 265 en el Uro, en donde dijo ser un reto llevar la palabra de Sios.

“Es un reto ir a ese templo, es un templo muy grande donde se reúnen familias de todo el estado de Nuevo León”, dijo el sacerdote.

Azucena Uresti: Usted me dijo que hay que hablarle a los pobres, pero también a los ricos.

“Sobre todo a los ricos, que no se les olvide que todos somos hermanos y que todos somos hijos de Dios,  que todos a fin de cuentas, todos debemos apoyarnos, solidarizarnos unos con otros”, indicó el padre Chema.

Azucena Uresti: ¿Quién es el padre Chema? ¿De dónde viene?

“Yo nací en un pueblo pequeño de la Sierra Gorda de Querétaro, llamado El Refugio, mis padres eran campesinos. Mi abuela paterna vivía aquí en Monterrey, y cuando yo cumplí 11 años vine a cursar la secundaria y aquí me quedé. Yo vengo de una familia sencilla de campesinos , que siempre tuvimos contacto con diferentes personas que sabíamos que no estaba bien su fe, me ordené sacerdote hace 23 años y desde entonces he hecho un camino que no he terminado”.

Azucena Uresti: ¿Padre esto le ha costado amenazas, pero también atentados?

"Pues sí, esto me a llevado de todo un poco, recuerdo muy bien la golpiza que me dieron estando en la parroquia San Antonio de Padua, por la cual me quedé sordo, después con el tiempo recuperé mis oídos y recupere audición, no toda, pero en esa época del 2010-2011, acompañábamos a personas desde el colectivo de músicos y artísticos, a familias que tenían familiares secuestrados y ahí yo me volví objeto de agresión”.

Azucena Uresti: ¿Usted se aventó el conflicto del tema del Río San Juan?

“Hace dos años, una tarde noche me enteré y vi cómo el Río San Juan iba lleno de petróleo, después me di cuenta que habían derramado 15 mil toneladas de petróleo, cifras oficiales de Pemex y también percibimos cómo esas situaciones iban afectar a toda esa población mayor de mil 200 familias, y gracias a Dios pudimos terminar una campaña de la mano de Grupo Multimedios, Caritas de Monterrey y el apoyo del Arzobispo de Monterrey, pudimos compartir agua por cuatro meses seguidos a todas esas familias”.