17 de marzo de 2014 / 03:56 p.m.

Brasil.- Arlindo de Souza es el hombre con los brazos más grandes de Brasil. Estos le miden 73 centímetros de diámetro y su secreto no reside sólo en seguir una buena rutina de entrenamiento y una dieta para potenciar su musculatura, sino que el carioca se inyecta una mezcla en sus músculos de aceite, alcohol y pequeñas cantidades de anestésico.

Este brasileño de 43 años parece que está dispuesto a cualquier cosa con tal de seguir aumentando su musculatura, tal y como detalla el diario británica The Mirror. Sin embargo parece que Arlindo de Souza ha abandonado esa práctica por el momento. "Te inyectas y se hincha sin tener que trabajar", explica De Souza al rotativo inglés. La mezcla se absorbe y da la apariencia de músculo.

Hay que destacar que esta moda implantada en el país americano es letal. El combinado inyectable provoca infecciones, amputaciones de miembros o la muerte, así lo asegura The Mirror. Arlindo sabe lo peligroso que es, pero no le da importancia y asegura saber cómo se aplica a la perfección.

"Cada vez que lo tomaba, yo quería más y más. Para mí no había un límite", asegura el brasileño. Conocido como "La Montaña", ha llegado a inyectarse el preparado tres veces por semana. Es prácticamente una realidad que Arlindo de Souza sufre vigorexia, ya que no es la primera combinación que usa para conseguir unos brazos de 73 centímetros. Antes tomaba esteroides, hormonas y vitaminas de caballo para verse más musculoso.

"Me lo dio un tipo. Me dijo: "Toma esto, te hará crecer en el momento". Cargué la jeringa, lo puse en mi brazo y se hinchó allí mismo", afirma Arlindo de Souza, que también explica que no siente nada al hacerlo. "A veces un poco de mareo, pero nada aparte de eso", asevera. A pesar del riesgo, Arlindo reconoce que está obsesionado por que sus músculos crezcan cada vez más.

"Para conseguir un cuerpo como el mío, es muy difícil si no se toma nada. ¿Alguna vez has visto a un hombre tan grande como yo afirmando que es natural? Está mintiendo, te lo digo. Al menos yo digo la verdad”, concluye Arlindo de Souza.

Arlindo reconoce los peligros de este tipo de inyecciones, ya que pueden causar la muerte, sin embargo es mas fuerte su obsesión por tener los bíceps grandes, que en vez de hacer ejercicio se inyecta alcohol y aceite para potenciar sus bíceps.

AGENCIAS