6 de abril de 2014 / 06:50 p.m.

EU.- La mujer enfurecida se sentó sobre el hombre, de 59 años, después de derribarlo y lo mató clavándole en el rostro sus tacones de aguja al menos 25 veces, dijo el fiscal a los jurados.

El lunes comenzaron los testimonios en el juicio por homicidio a Trujillo. El fiscal dijo que ella mató a Andersson, profesor e investigador de la Universidad de Houston, durante una pelea en el apartamento de él en junio.

Durante las declaraciones iniciales, la fiscal Sarah Mickelson dijo que la acusada tenía antecedentes de ira y agresividad en su contenciosa relación con Andersson, nacido en Suecia y ciudadano estadounidense.

Mickelson dijo que a principios de junio, Andersson y Trujillo, de 45 años y oriunda de México, se habían reconciliado.

Agregó que Andersson era una persona tranquila y que Trujillo era irascible.

La noche de los hechos, la pareja había salido de tragos antes de regresar al apartamento de Andersson. Mickelson dijo que ella se enfureció tras llegar a la casa y los dos comenzaron a discutir.

Precisó a los jurados que durante la confrontación Andersson fue lesionado y cayó al suelo de espalda. Entonces la mujer se le sentó encima y lo golpeó repetidamente en la cara y la cabeza con su zapato.

"De lo único que podemos estar seguros en este caso es que Ana Trujillo no fue la víctima. Ana Trujillo golpeó a Stefan Andersson 25 veces con el tacón de su zapato mientras estaba en el suelo y se desangró", dijo Mickelson.

John Carroll, abogado de la mujer, dijo que Andersson era un alcohólico que se ponía violento con su novia. Agregó que la noche de la muerte del hombre, ella planeaba dejarlo para irse a casa de otra persona, pero él la lanzó contra una pared, la agarró por la fuerza y entonces la estrelló contra un sofá.

"No podía respirar. Le rogó (a Andersson) que la soltara. El comenzó a asfixiarla. Ella hizo lo único que podía hacer, echar mano al arma que tenía cerca y comenzar a golpearlo", dijo Carroll.

Rosemary Gómez, la taxista que llevó a la pareja al apartamento la noche de los hechos, declaró a los jurados que los había recogido en un bar de Houston.

Dijo que durante el corto trayecto al apartamento, la mujer se mostró beligerante con ella y la increpó mientras trataba de decirle qué calles tomar. También que Andersson estaba avergonzado por el comportamiento de su compañera y que "nunca dijo una mala palabra. Nunca dijo nada indebido".

Añadió que estaba tan preocupada por Andersson que se bajó del taxi, le sostuvo las manos y rezó por él.

Otros testigos de la Fiscalía dijeron que era un hombre amable y educado que tenía problemas con el alcohol.

Ana Trujillo salió en libertad con una fianza de 100,000 dólares.

AGENCIAS