23 de marzo de 2014 / 06:12 p.m.

España.- La historia de Beatriz y Fernando es quizá la historia de amor con la que la mayoría de las personas enamoradas sueñan: estar junto a sus amados hasta el final de sus días. Este matrimonio valenciano permaneció unido toda su vida, literalmente.

La llama de la vida se les apagó a la misma hora a esta pareja, en la misma habitación y con un pequeño margen de unos minutos entre uno y otro. Beatriz, de 89 años, y Fernando de 98, estuvieron casados 54 años y nunca se separaron, ni en sus últimos momentos. Una neumonía  les obligó a ingresar en el hospital de Porta-Coeli (Valencia).

Beatriz, la hija de ambos contó que ellos se conocieron en los años 50 en Valencia, España, de donde era originario Fernando, el padre de familia, 9 años mayor que Beatriz su mujer, originaria de Ciudad Real, de donde tuvo que emigrar con 14 años. Él, estuvo en un pelotón durante la Guerra Civil, quedó sordo. Leía mucho. 

Beatriz (madre) fue ama de casa y se dedicó a cuidar de su familia, "era una mujer fuerte, muy divertida y ácida. No era la típica abuela, podías hablar con ella de política y de religión abiertamente, con unas ideas muy claras", recuerda su hija.

En la madrugada del domingo al lunes de la semana pasada, Beatriz (hija) llevó a su padre al hospital porque se había quedado en el suelo, tras una caída y con la mirada perdida. Una ambulancia les trasladó al hospital Arnau de Vilanova para que le hicieran las pertinentes pruebas a Fernando, mientras su mujer, aturdida también por las circunstancias tuvo que ser atendida. Los dos fueron ingresados por neumonía, y además, Fernando había sufrido un ictus. Pero los diagnósticos dieron un vuelco y pese a que el padre comenzó a notar mejoría, Beatriz, su mujer fue empeorando poco a poco.

Fernando fue trasladado al hospital Porta-Coeli para poder ser atendido de una forma más completa mientars Beatriz, su hija tuvo que ir repartiendo los ciudados entre los dos hospitales. La situación de su madre "no tenía vuelta atrás" según los médicos y a final la dejaron marcharse a casa. No quería morir en un hospital y estaba nerviosa por encontrarse lejos de su marido. Ya en casa, la madre, de 89 años, acudió a ver a su esposo ya que los nervios y la ansiedad no le permitieron seguir separada de Fernando.

Beatriz y sus padres estuvieron todo el sábado juntos en el hospital. Pasaron la noche cogidos de la mano hasta que la hija de ambos notó que su madre se quedaba fría y sin pulso, y cuando fue a ver a su padre para decírselo le había ocurrido lo mismo.

El médico certificó la muerte de ambos a las tres de la madrugada, ya que cuando Beatriz llamó a los sanitarios ya nada pudieron hacer por ellos. "Ambos murieron con minutos de diferencia pero mi padre estaba más frío, con lo que falleció un poco antes".

La hija de ambos aclaró que "los dos preguntaban constantemente como se encontraba el otro, no pensaban en su propio estado, sólo en el de su pareja", finalizó.

AGENCIAS