27 de agosto de 2014 / 01:57 a.m.

MONTERREY.- Una hemorragia cerebral terminó con la vida del ucraniano Leonid Stadnyk, considerado brevemente como el hombre más alto del mundo, con una altura de 2.57 metros. Tenía  44 años y vivía en compañía de su madre en Podolyantsi, una aldea en la región de Zhitomir norte.

Leonid siempre señaló que su estatura le causó más daño que bien, fue por ello que solamente ostentó el récord por unos días, pues se negó a que la organización lo midiera e hiciera público su récord.

El gigante solitario y tímido dijo que tomó la decisión consciente de no ser medido oficialmente porque él quería que lo dejaran en paz.

De acuerdo con el diario argentino Clarín, el ucraniano siempre vio su tamaño como un castigo: "Para mí, mi tamaño en una maldición, un castigo de Dios, no algo que celebrar. El pecado que he cometido no lo sé, toda mi vida he soñado con ser como los demás", señala el diario en su página de internet.

El ucraniano había comenzado a crecer desproporcionadamente desde que fue sometido a una cirugía en el cerebro a los 12 años, tras la cual se detectó un tumor en la glándula hipófisis que produce la hormona del crecimiento.

Su salud se deterioró, pues le resultaba cada vez más difícil caminar y se vio obligado a renunciar a su trabajo como veterinario, dedicándose en sus últimos meses de vida a la jardinería.

 

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FOTO: Ap