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25 de abril de 2016 / 03:52 p.m.

Santiago.- ¿Puede una persona ser sepultada cuatro veces? Aunque parezca increíble, sí. El protagonista de esta historia es Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, nombre legal del poeta chileno Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura 1971.

Neruda, cuyos restos se encuentran este lunes en el edificio del ex Congreso Nacional, ha tenido hasta ahora tres funerales y sumará un cuarto mañana martes, cuando sea enterrado, ojalá en forma definitiva, en su querida casa de la localidad de Isla Negra, aquella donde escribió, por ejemplo, el célebre “Alturas de Machu Picchu”.

La historia oficial cuenta que Neruda murió el 23 de septiembre de 1973 en la Clínica Santa María de esta capital producto de las complicaciones que le generó el cáncer de próstata que padecía, además de un estado de desnutrición que le significó perder peso en forma notoria.

Sin embargo, las más recientes investigaciones judiciales dan cuenta de un eventual envenenamiento por agentes de la dictadura, lo que debería ser corroborado en las próximas semanas.

Dos días después de ese trágico día, que marca a fuego la historia cultural chilena, se registra el primer funeral de Neruda en el Cementerio General de esta capital, tras el velatorio de rigor en “La Chascona”, la casa que el poeta tenía a los pies del Cerro San Cristóbal y que fue saqueada por los militares tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

Cientos de personas caminaron junto al ataúd desde la residencia de Neruda, hoy convertida en una casa-museo, hasta el principal camposanto de Santiago, en un recorrido de unos tres kilómetros al cual se fue sumando gente en forma espontánea y que se convertiría en la primera protesta contra el régimen de facto.

El Premio Nobel quedó sepultado en aquella oportunidad en el mausoleo de la familia de la escritora Adriana Dittborn, quien ofreció el sepulcro en medio de los aciagos primeros días de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Sin embargo, la tranquilidad para la viuda de Neruda, Matilde Urrutia, y el resto de la familia duraría unos meses ya que en abril de 1974 reciben una carta de las hermanas de Adriana, Marta y Elena Dittborn, quienes le piden que saque el ataúd del poeta chileno.

El segundo entierro, al que asistieron un puñado de personas, se produce el 7 de mayo de 1974, de madrugada, sin los medios de prensa, sin invitados especiales ni discursos donde se valoren los atributos de Neruda.

Los restos del vate quedan sepultados entonces en un nicho del llamado “módulo México”, el que albergará sus restos hasta el 11 de diciembre de 1992, cuando son exhumados para cumplir con su deseo, manifestado en varias oportunidades, de ser enterrado en su casa de Isla Negra, mirando el mar y junto a Matilde Urrutia, quien murió en 1985.

Al igual como acontece este lunes, los restos del exsenador y exdiplomático fueron llevados al ex Congreso Nacional para rendirle un homenaje, tras lo cual fueron llevados a Isla Negra y sepultados ante la presencia de unas tres mil personas en un acto que contó con la presencia del presidente Patricio Aylwin (1990-1994).

Y allí permanecieron hasta el 8 de abril de 2013, cuando el juez chileno Mario Carroza, quien investiga la muerte de poeta, ordena la exhumación de los restos para que parte de las osamentas fuera sometida a estudios en Chile y el extranjero.

En la actualidad, una parte mínima de los restos siguen siendo examinados por expertos de Dinamarca y Canadá para intentar determinar el origen de la bacteria que le habría provocado la muerte al vate.

Científicos de esas dos naciones iniciaron el estudio de la bacteria estafilococo dorado, ya que ésta no se puede asociar al cáncer a la próstata que padecía el poeta.

El Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior precisó en un comunicado que los estudios determinarán si la bacteria ya estaba en el organismo de Neruda antes de su ingreso a la clínica o si se contagió con ella en ese recinto.

Según expertos, esa bacteria no era común en Chile en 1973 y el conocimiento de su ADN, a partir de exámenes que comenzaron este mes, permitirá saber de dónde provino y cuál podría ser su primer origen.

El juez Carroza investiga las causas de la muerte de Neruda, ya que en un primer momento se mencionó que fue por el cáncer de próstata, pero después surgió la versión que fue envenenado por agentes represivos de la dictadura (1973-1990).

La causa judicial sobre el deceso del poeta chileno data de 2011, cuando el Partido Comunista presentó una denuncia fundamentada en las declaraciones del chofer de Neruda, Manuel Araya, quien dijo que el exdiplomático había sido envenenado.

Este lunes se realizará un homenaje a Neruda en el Salón de Honor del Congreso, donde intervendrán representantes de legisladores, escritores y la familia, en tanto el martes sus restos serán trasladados a Isla Negra para lo que se espera sea su entierro definitivo.