22 de febrero de 2014 / 07:07 p.m.

CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Francisco, acompañado de su antecesor, el papa emérito Benedicto XVI, ofició el sábado una ceremonia solemne en el Vaticano, donde el actual pontífice ordenó 19 nuevos cardenales, cinco de ellos latinoamericanos.

Benedicto entró discretamente a la basílica de San Pedro por una puerta lateral rodeado por un pequeño séquito y fue recibido con aplausos y lágrimas por los asistentes que estaban sorprendidos. Él sonrió, saludó y parecía realmente feliz de estar ahí. Se sentó en la primera fila, junto con los purpurados.

Es la primera vez que ambos aparecen juntos en una ceremonia litúrgica desde que el emérito se retiró hace un año y se convirtió en el primer papa que dimite al cargo en 600 años.

La ceremonia se inició con la lectura de la fórmula de ordenación de cardenales por parte del papa Francisco, quien previamente pronunció la homilía y leyó el Evangelio.

Los nuevos cardenales latinoamericanos son: Leopoldo José Brenes Solórzano, de Managua; Orani Joao Tempesta, de Río de Janeiro; Ricardo Ezzati, de Santiago de Chile; Mario Aurelio Poli, de Buenos Aires y el obispo de Les Cayes, Haití, Chibly Langlois.

Brenes, arzobispo de Managua, es viejo amigo del pontífice ya que trabajó junto con el entonces cardenal Jorge Bergoglio en la preparación de un documento sobre la visión de una Iglesia misionera, el documento de Aparecida, Brasil, producto de la reunión cumbre de la Iglesia latinoamericana en el 2007.

El nuevo cardenal Loris Francesco Capovilla, antiguo secretario del papa Juan XXIII, no estuvo presente en la ceremonia por motivos de salud debido a su avanzada edad, 98 años.

Los restantes 18 purpurados provienen de 12 países. Además de los cinco latinoamericanos, hay seis purpurados europeos, dos africanos, dos asiáticos y un canadiense.

Al dirigirse a los nuevos cardenales, Francisco informó que la Iglesia "necesita vuestra compasión sobre todo en estos momentos de dolor y sufrimiento en tantos países del mundo".

Los cardenales se arrodillaron ante Francisco, quien les impuso el birrete rojo en la cabeza mientras pronunciaba las tradicionales palabras destinadas al nombramiento de nuevos purpurados.

"(Esto es) rojo como signo de la dignidad del oficio de cardenal y significa que estás preparado para actuar con fortaleza, hasta el punto de derramar tu sangre por el crecimiento de la fe cristiana, por la paz y armonía entre el pueblo de Dios, por la libertad y la extensión de la Santa Iglesia Católica Romana", proclamó.

Los cardenales electores del próximo papa, menores de 80 años, son ahora 122, superando el máximo de 120 purpurados que participan en un cónclave, pero diez de ellos cumplirán 80 años en este 2014.

El flamante cardenal Pietro Parolin, secretario de estado del Vaticano, dijo a Benedicto XVI, al comienzo de su presentación del servicio, "estamos agradecidos por vuestra presencia entre nosotros", lo que provocó aplausos.

Francisco saludó cálidamente a su predecesor al comienzo y al final del servicio, abrazándolo. Benedicto XVI se quitó el solideo blanco en señal de respeto al nuevo papa cuando Francisco se le acercó.

En una señal de que Benedicto XVI todavía recibe los respetos de un papa, cada uno de los 19 nuevos cardenales —después que Francisco les impuso su birrete en el altar— iban directamente a saludar al pontífice emérito.

Su presencia marcó una nueva fase de reintegración a la vida pública eclesiástica después de pasar prácticamente un año alejado tras su renuncia, el 28 de febrero de 2013.

Con este precedente, crecen las probabilidades de que Benedicto XVI también esté presente en la canonización de los papas Juan Pablo II y Juan XXIII, el 27 de abril.

AP