Notimex
2 de febrero de 2014 / 02:24 p.m.

Ciudad del Vaticano .- El Papa Francisco instó hoy a defender la vida humana en todo momento, especialmente cuando es frágil, desde el seno materno hasta su muerte.

Ante miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro y tras celebrar la misa con motivo de la Fiesta de la Candelaria, Jorge Mario Bergoglio dirigió la bendición dominical con el Angelus desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico del Vaticano.

Recordó que este día la Iglesia católica en Italia celebra la Jornada por la Vida bajo el tema "Generar futuro".

Dirigió un saludo especial y ánimo a las asociaciones, a los movimientos y a los centros culturales empeñados en la defensa y promoción de la vida.

Además se unió a los obispos italianos, que emitieron un documento especial con motivo de la Jornada, al sostener que "todo hijo tiene el rostro del señor amante de la vida, don para la familia y para la sociedad".

"Cada uno, en el propio rol y en el propio ámbito, se debe sentir llamado a amar y servir la vida, a acogerla, respetarla y promoverla, especialmente cuando es frágil y necesitada de atenciones y de cuidados, desde el seno materno hasta su final en esta tierra", apuntó.

Además expresó su cercanía a los afectados por las intensas lluvias que han golpeado el centro de Italia en los últimos días.

"Mi pensamiento afectuoso va a las queridas poblaciones de Roma y de la Toscana, golpeadas por las lluvias que han provocado encharcamientos e inundaciones. No deje a nuestros hermanos, que viven la prueba, nuestra solidaridad", estableció.

Al referirse a la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que la Iglesia celebra este día, el pontífice dijo que las monjas y los religiosos católicos son un "signo de Dios en los diferentes ambientes de la vida" y "levadura para el crecimiento de una sociedad más justa y fraterna".

Advirtió que existe mucha necesidad de su presencia en la educación, en la caridad hacia los más necesitados, en la oración contemplativa, en la formación espiritual de los jóvenes y de las familias, en el compromiso por la justicia y la paz en la familia humana.

"No puedo pensar en una Iglesia sin monjas"

"Pero pensemos ¿qué pasaría si no estuvieran las religiosas, las religiosas en los hospitales, las religiosas en las misiones, las religiosas en las escuelas? Pero imagínense una Iglesia sin las religiosas. ¡No, no se puede pensar!", cuestionó.

"Son este don, esta levadura que lleva precisamente adelante al pueblo de Dios. ¡Son grandes estas mujeres, que consagran su propia vida y llevan adelante el mensaje de Jesús!", agregó saliéndose del guión.