4 de febrero de 2014 / 08:08 p.m.

México.- La carne de conejo es una buena opción en el combate a la pobreza alimentaria, pues contiene más proteína, menos grasa y es baja en colesterol, por lo que es necesario impulsar su consumo, señaló la experta Gabriela González Mariscal.

La especialista del Laboratorio de Biología de la Reproducción, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) de Tlaxcala, destacó que esta carne también resulta excelente opción para quienes desean bajar de peso.

Esa carne es rica en aminoácidos, vitaminas B3, B6 y B12, y en varios minerales como potasio, hierro, zinc y fósforo, es fácilmente digerible y económica de producir, detalló en un comunicado.

González Mariscal consideró que para fomentar la cunicultura como alternativa para la Cruzada Nacional contra el Hambre, es necesario dar créditos para impulsar la actividad y apoyar la investigación científica, con el fin de enriquecer y contribuir a optimizar las condiciones de producción en las granjas.

El conejo es un animal eficiente, pues incluso su producción puede realizarse por mujeres, niños, ancianos o personas con discapacidad debido a que son animales fáciles de manipular y no son agresivos.

De hecho, iniciar una pequeña producción de conejos sólo requiere de por lo menos cuatro hembras y un macho. Éstos se adaptan fácilmente a diversas condiciones de explotación, desde pequeñas granjas de traspatio hasta naves muy industrializadas, resaltó la experta en biología de la reproducción.

Detalló que en comparación a otros mamíferos la duración del embarazo y la lactancia son cortos, de 30 días cada uno, además de que la conversión de alimento ingerido a masa corporal del animal es mucho más eficiente que en otros animales de granja, como los bovinos, que son los peores.

Pese a todas sus virtudes alimenticias, de producción y a su baja promoción, de acuerdo con cifras de autoridades agropecuarias la demanda potencial es de 14 mil toneladas por año, aunque sólo se producen cuatro mil, y el consumo en México es de 160 gramos por habitante, abundó Gabriela González Mariscal.

De acuerdo con la investigadora, se requiere crear una vinculación real ciencia-cunicultura para experimentar más y realizar estudios locales, pues en la reproducción intervienen factores como latitud, temperatura, cepas, clima e incluso el tipo de especie, conocimiento que permitiría mejorar la productividad.

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