notimex
7 de febrero de 2017 / 01:51 p.m.

ESPECIAL.-  La recompensa por trabajar más rápido y con mayor concentración, enfocarse en lo más importante y hacerlo en el menor tiempo posible, es la ganancia de más salud y felicidad. ¿Por qué? Porque está comprobado que el tedio y la sobrecarga laboral, no es garantía para generar grandes resultados financieros; al contrario, agudiza el estrés.

Existe una amplia posibilidad de ser más productivo en menor tiempo de lo que se le dedica a un proyecto. Todo parte de la concentración. ¿Cuántas cosas pasan mientras se está trabajando? Llamadas, revisar las redes sociales, pausa para tomar café, una charla entre compañeros y así, tardar en las tareas.

Cuando el mundo virtual se volvió tan importante para interactuar con familiares y amigos, los seres humanos comenzaron a procrastinar su agenda. El teléfono celular entró a ser el mayor distractor de un colaborador. El simple hecho de escuchar las notificaciones, contestar las llamadas, ver las alertas del chat, resta esa valiosa concentración que es indispensable para culminar un trabajo.

Disciplina es el hábito del que carece la humanidad. En las culturas orientales, este hábito se inculca desde temprana edad y se conserva hasta el final de la vida. Ordenan la agenda desde el día anterior y enumeran las prioridades de una lista. Aprenden, ejecutan y descansan.

En las culturas orientales, la disciplina es un hábito que se inculca desde temprana edad y se conserva hasta el final de la vida

Al ordenar el día, se reducirán los compromisos que suelen distraer en vez de aportar. Por lo menos, habrá cinco cosas señaladas como inmediatas. Una vez detectadas, se comenzará sin haber abierto el correo electrónico y las redes sociales.

Para César Ceballos, gerente en Beecker Consulting, los emprendedores suelen dejar escapar horas de productividad, cuando realizan acciones que en vez de enriquecer, distraen de los objetivos.

"Es vital hacer más por un trabajo inmediato, y dedicarle menos importancia a lo que robe tiempo. El calendario se cumple de mayor a menor en la escala de relevancia. Así, cada trabajador podrá delegar, descansar y premiarse al terminar rápidamente con lo programado", dijo Ceballos..

Comenzar el día con un desayuno saludable, parte también de alimentar el cerebro con los comandos que deberá seguir en esa jornada. Señalar las actividades más "complejas" e iniciar sin pretexto alguno. La productividad aparece cuando el hombre se concentra y deja fluir sus ideas previamente agendadas.