15 de enero de 2014 / 11:53 p.m.

Los Ángeles.- Un informe titulado "productos de cárcel para los enemigos de clase" fue elaborado por el instituto que controla las actas de la Stasi (los servicios secretos de Alemania Oriental) y fue escrito por el historiador Tobias Wunschik poniendo al descubierto el comercio entre Alemania Oriental y Occidental entre 1970 y 1989.

Dichas actas indican que la sangre provenía de prisioneros forzados a hacer donaciones. La Cruz Roja de Baviera compró sangre a la RDA en los años 80 a través de un intermediario suizo.

También se reveló que en los años 70 y 80 se aprovecharon de los bajos costos de producción, donde cerca de 20 mil prisioneros fueron forzados a trabajar.

Varias empresas de renombre se beneficiaron indirectamente del trabajo forzoso de presos políticos en la RDA. Entre ellas Volkswagen, Ikea y la cadena de supermercados Aldi.

El historiador Tobias Wunschik, aseguró que hubo "muchas compañías occidentales fuertemente implicadas". Los datos estiman que cada año por lo menos 200 millones de dólares se lograron con los bienes producidos con mano de obra de prisioneros.

El fabricante de muebles sueco Ikea reconoció en 2012 haberse beneficiado de esa práctica. Los supermercados Aldi compraron medias producidas por Esda Thalheim, en la que trabajaban reclusas de la prisión de Hoheneck.

Aldi reaccionó en un comunicado condenando "en los más duros términos el uso al parecer extendido de trabajo forzoso de presos políticos y no políticos para la producción de bienes en la RDA".

También Volkswagen (la mayor automotriz de Europa) utilizó diversas autopartes fabricadas por Ruhla, otra compañía que utilizó presos en su producción. Volkswagen admitió las compras, pero negó "haber aprobado el uso de presos en plantas de la RDA y haberse beneficiado de ello".

Agencias