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14 de junio de 2017 / 11:36 a.m.

MÉXICO.- La necesidad de una transfusión puede surgir en cualquier momento, tanto en zonas urbanas como rurales, debido a enfermedades o emergencias, y el hecho de que no haya sangre disponible podría ser causa de muerte.

Una base estable de donantes regulares, voluntarios y no remunerados permitiría garantizar un suministro fiable y suficiente de sangre no contaminada. Este grupo sería más seguro, debido a que tiene menor prevalencia de infecciones transmisibles por la sangre.

Para hacer conciencia sobre esta forma de salvar vidas, el 14 de junio se celebra el Día Mundial del Donante de Sangre, y este año la campaña se centra en ofrecerla durante las emergencias: “Dona sangre. Dona ahora. Dona a menudo”.

En la última década, los desastres naturales han provocado más de un millón de víctimas mortales, mientras que las personas afectadas anualmente por emergencias superan los 250 millones, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por ello, esta campaña destaca la función que cada uno puede desempeñar para ayudar a otras personas a través de la donación de sangre, y la importancia de hacerlo de manera periódica para contar con una reserva suficiente antes de que se requiera.

La transfusión es un procedimiento que consiste en hacer pasar cierta cantidad de sangre de un individuo a otro, y se utiliza como apoyo de varios tratamientos médicos, aunque muchos pacientes que la necesitan no pueden acceder a tiempo a ella.

En los países de ingresos altos, el grupo de pacientes transfundidos con mayor frecuencia es el de las personas de más de 60 años de edad, con 79 por ciento del total, quienes requieren este procedimiento principalmente en apoyo de cirugías cardiovasculares, trasplantes, traumatismos masivos y en el tratamiento de tumores malignos sólidos y neoplasias sanguíneas.

Mientras que en las naciones de ingresos bajos y medios suelen utilizarse más en el tratamiento de las complicaciones relacionadas con el embarazo, el paludismo infantil, con la anemia grave o por traumatismos.

Cada país debe asegurarse de que sus existencias de sangre sean suficientes y no estén contaminadas por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), de hepatitis u otras infecciones que pueden transmitirse a través de las transfusiones.

Este año, además del tema “Dona sangre. Dona ahora. Dona a menudo”, el país anfitrión del evento del Día Mundial del Donante de Sangre 2017 es Vietnam, a través de su Instituto Nacional de Hematología y Transfusión de Sangre (NIHBT).

El objetivo de la campaña es garantizar el suministro de sangre a través de la donación periódica por voluntarios no remunerados, a fin de que muchos pacientes que la necesiten puedan acceder a tiempo a transfusiones seguras.

En México, el porcentaje de donadores altruistas es de tres por ciento y el resto se obtiene de familiares o amigos de un paciente; o sea, es el país prototipo de Donación Familiar y No Altruista, de acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El IMSS cuenta con 66 bancos de sangre, siendo el volumen de captación anual de 711 mil 429 unidades, aunque, acorde a la OMS, se debe contar con cantidades adicionales para cubrir contingencias, como terremotos y erupciones volcánicas, entre otros eventos naturales.


En 2015, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) registró 116 mil 975 donaciones en 44 bancos de sangre y 41 servicios de transfusión.

En tanto, la Cruz Roja Mexicana cuenta con varios centros de donación en territorio nacional, como en Los Mochis, Sinaloa; Torreón, Coahuila; Tapachula, Chiapas; Uruapan, Michoacán; Irapuato, Guanajuato; Reynosa, Tamaulipas; Tijuana, Baja California, así como en la Ciudad de México.

Para sumarse a salvar vidas a través de la donación, los pasos a seguir son: tener entre 18 y 65 años de edad, presentar una identificación oficial, acudir en ayuno mínimo de seis horas, realizar una dieta baja en grasas dos días antes del procedimiento y tener un peso mínimo de 50 kilogramos.

El donador también debe haber dormido mínimo seis horas y no haber padecido enfermedades infecciosas como hepatitis, paludismo, fiebre reumática o de transmisión sexual; no haberse realizado tatuajes o perforaciones en el último año y, en el caso de las mujeres, no estar embarazada ni lactando.

De acuerdo con el sector salud, la cantidad de sangre que se extrae es entre 400 y 450 mililitros por persona, y un solo donante puede beneficiar hasta cinco pacientes pediátricos.


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