AP
12 de agosto de 2016 / 05:05 p.m.

COREA DEL SUR.- Pese al constante retraimiento por la crisis nuclear y prácticamente sin interacción política entre las dos naciones, algunos ciudadanos de Corea del Norte y del Sur hacen la excepción entre sus atletas en lo Juegos Olímpicos de Río.

La interacción de las delegaciones de ambos países en las justas de Río llamaron la atención internacional por primera vez cuando la gimnasta de 17 años Lee Eun-ju se tomó una selfie con su contraparte norcoreana Hong Un Jong a principios de este mes, mientras entrenaban para competir.

Las dos retomaron la relación pocos días después cuando compartieron escenario en una competencia preliminar, en la que Lee fue eliminada y Hong avanzó a la final de salto de caballete.

Fue la primera participación de Lee en Juegos Olímpicos, mientras que Hong se presenta después de convertirse en la primera gimnasta en darle a Corea del Norte un oro, en Beijing 2008.

El presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, describió la selfie como "un gran gesto".

El miércoles, el norcoreano Kim Song Guk se acercó a su rival surocreano Jin Jongoh y estrechó su mano momentos después de que Jin asegurara su tercer presea dorada olímpica en pistola para hombres en la modalidad de 50 metros.

Kim, que se colgó el bronce en el evento, y Jin, se saludaron de mano nuevamente sobre el podio de premiación.

"Si nosotros (las dos Coreas) nos convirtiéramos en una, las medallas ganadas tendrían un mayor valor. Si nos unificamos en un futuro, el primer y el tercer lugar pertenecerían a una sola Corea", declaró Kim.

La arquera surcoreana ganadora de medalla de oro, Chang Hye-jin, también reveló haber desarrollado una amistad con la arquera norcoreana Kang Un Ju, a quien llamó su "eonni", una palabra en coreano usada cuando una mujer se refiere a una hermana mayor o una amiga.

Los medios oficiales del gobierno norcoreano no han reportado sobre la interacción de los atletas de ambos países en Río.

Pero los analistas surcoreanos afirman que Corea del Norte parece permitir que sus deportistas se comporten con mayor libertad e interactuen con los de Corea del Sur en un intento por mejorar su imagen en el extranjero mientras lidia con múltiples sanciones que le fueron impuestas por sus programas armamentistas.