13 de enero de 2014 / 10:07 p.m.

Nueva York.- Retiro espiritual, paréntesis en una ciudad tan ruidosa como Nueva York, curso acelerado de mímica o manera de explorar la relación entre el hombre y el alimento. El restaurante "Eat", en Brooklyn, ha triunfado con su propuesta dominical, una cena silente bajo el lema del "come y calla".

No hay música, casi ni luz. El cocinero, Nicholas Nauman, y sus dos pinches se deslizan silenciosamente por una pequeña cocina y van sacando platos realizados con productos orgánicos locales. Bienvenidos a noventa minutos de silencio aderezados con un menú fijo de tres platos y postre sobre los que el comensal no podrá decir "ni mú".

¿Un lujo en la estrepitosa rutina neoyorquina u otra marcianada en una ciudad obsesionada con la pose de estar a la última en excentricidades? Después de la sobredosis de familia e incontinencia verbal de las Navidades, desde luego, el plan resulta atractivo.

EFE