21 de enero de 2014 / 12:47 a.m.

Berlín.- Una sonda especial diseñada para perseguir un cometa despertó de un sueño de más de tres años y envió su primera señal a la Tierra, lo que desató aplausos entre los científicos que esperan usarla para el primer descenso de un módulo de aterrizaje sobre un cometa.

La Agencia Espacial Europea recibió un mensaje perfectamente claro a las 7:18 de la tarde (1818 GMT) mientras la sonda Rosetta estaba a unos 800 millones de kilómetros (500 millones de millas).

En consonancia con los intentos de la agencia para convertir la tensa espera de una señal en un acto para celebrar en las redes sociales, la sonda desencadenó una serie de tuits en diferentes idiomas. En español fue "¡Hola mundo!".

Los sistemas inactivos de la nave no tripulada se reencendieron en preparación para la fase final de su misión de diez años para encontrarse con el cometa llamado 67P/Churyumov-Gerasimenko. Los sistemas entraron en hibernación en 2011 para conservar energía, así que los científicos debieron esperar hasta ahora para saber que la sonda estaba bien.

Debido al tiempo que tomó Rosetta para despertar y a la larga distancia entre la nave y la Tierra, era posible que la primera señal llegara a las 6:30 de la tarde, exactamente 48 minutos antes de la hora a la que llegó el mensaje finalmente.

"Creo que fue la hora más larga de mi vida", dijo Andrea Accomazzo, director de operaciones de la nave en la sala de control de misión de la agencia espacial en Darmstadt, Alemania. "Ya la tenemos de vuelta".

Los científicos tomarán el control de Rosetta de nuevo, aunque se tratará de un procedimiento lento, pues las señales hacia o desde la nave espacial tardan 45 minutos, agregó.

La reactivación tras su hibernación es uno de los hitos finales de Rosetta antes de su cita con el cometa 67P en el tercer trimestre de este año. La sonda hará una serie de maniobras complicadas para observar el cometa —un trozo de roca y hielo de unos cuatro kilómetros (2,5 millas) de diámetro— antes de lanzar un módulo de aterrizaje llamado Philae sobre su superficie helada, en noviembre.

El módulo de descenso tomará muestras y las analizará con sus instrumentos.

Rosetta toma su nombre de la piedra que ayudó a los arqueólogos a descifrar los jeroglíficos egipcios. Los científicos esperan que la nave permitirá identificar la composición de los cometas y comprender mejor los orígenes y evolución del sistema solar.

Los cometas son considerados como cápsulas de tiempo itinerantes, pues esencialmente no han sufrido cambios en 4.600 millones de años. Los científicos han conjeturado que los cometas podrían ser los responsables de que haya agua en algunos planetas. Al igual que los asteroides, los cometas también representan una amenaza teórica a la vida en la Tierra.

"A lo largo de los milenios, los cometas han afectado realmente nuestra evolución", dijo Paolo Ferri, jefe de operaciones de la misión en la Agencia Espacial Europea. "Hay muchas teorías acerca de cometas chocando contra la Tierra y causando catástrofes globales, así que también es importante comprender los cometas para que en el futuro podamos saber qué hacer para defender a la Tierra de los cometas".

Esta misión sin precedente es diferente a la sonda Deep Impact de la NASA que disparó un proyectil contra un cometa en 2005 para que los científicos pudieran estudiar el material despedido por la explosión. La NASA también logró aterrizar una sonda en un asteroide en el 2001, pero los cometas son mucho más volátiles porque generan constantemente polvo y gases que pueden dañar una astronave.

AP