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18 de diciembre de 2015 / 08:55 a.m.

Vaticano.- El papa Francisco reconoció un segundo milagro atribuido a la Madre Teresa de Calcuta, la curación de un brasileño, por lo que atribuyó el decreto para ser canonizada el año próximo.

La noticia fue dada a conocer este viernes por el Vaticano, y aunque no se fijó una fecha específica para la canonización, los medios italianos han especulado con que la ceremonia podría realizarse en la primera semana de septiembre para coincidir con el aniversario de la monja y enmarcar el acto en el Año Santo de la Misericordia declarado por el Papa.

"El Santo Padre autorizó a la Congregación de las Causas de los Santos a proclamar los decretos sobre el milagro atribuido a la intercesión de la beata madre Teresa", indicó el Vaticano en un comunicado, confirmando lo adelantado por el arzobispo de Calcuta.

El proceso de la santidad de la religiosa, que cuidó de los más pobres entre los pobres, sería el mayor honor de la Iglesia católica apenas dos décadas después de su muerte.

La Madre Teresa, ganadora del Nobel de la Paz, murió el 5 de septiembre de 1997 a los 87 años. En ese momento su orden tenía casi cuatro mil monjas y gestionaba unos 600 orfanatos, comedores sociales, refugios para indigentes y clínicas en todo el mundo.

Francisco, que en su pontificado se ha centrado en atender a los pobres como hizo la Madre Teresa, es un conocido admirador de la religiosa. Durante su visita a Albania en septiembre de 2014, el Papa confió a su intérprete que no sólo estaba impresionado por la fortaleza de la monja, sino que en cierto modo la temía.

Francisco rememoró que había conocido a la Madre Teresa, de etnia albana, cuando ambos acudieron a un sínodo de obispos en el Vaticano en 1994. En ese momento él era el arzobispo Jorge Mario Bergoglio.

La Madre Teresa nació como Agnes Gonxha Bjaxhiu el 26 de agosto de 1910 en Skopje, Macedonia.

En 1928 se unió a la orden de monjas de Loreto y en 1946, cuando viajaba en tren de Calcuta a Darjeeling, se sintió inspirada para fundar la orden de las misioneras de la Caridad.

La orden quedó establecida cuatro años más tarde y desde entonces ha abierto más de 130 sedes en todo el mundo para ofrecer consuelo y cuidados a los necesitados, enfermos y "más pobres entre los pobres".

La religiosa ganó el Nobel de la Paz en 1979 por su trabajo con los parias y enfermos de Calcuta, un trabajo que continuó incluso después de enfermar ella misma.

"Los pobres nos dan mucho más de lo que les damos nosotros", dijo en 1977. "Son personas muy fuertes que viven cada día sin comida. Y nunca maldicen, nunca se quejan".