26 de mayo de 2013 / 03:15 p.m.

El gobierno argentino y el grupo multimedios polarizan sus posturas.

 

Buenos Aires • En plena jornada de los festejos por los diez años del mando kirchnerista, se recalienta el conflicto que tiene como protagonistas al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y al grupo multimedios más grande de Sudamérica, el Grupo Clarín.

El punto más candente es la denuncia que hizo el periodista Jorge Lanata en su programa Periodismo para Todos, que se transmite por Canal 13, perteneciente a Clarín, los domingos a las 22 horas, sobre el supuesto lavado de dinero a manos del empresario Lázaro Báez, amigo personal del fallecido ex presidente Néstor Kirchner. Dos hombres que aseguraron en dicho espacio televisivo ser operadores de Báez para enviar a la banca suiza alrededor de 55 millones de euros (70.9 millones de dólares), se desdijeron al día siguiente cuando las denuncias iniciaban causas en los estrados judiciales.

Cuesta creer que hubo un tiempo en que Néstor y Cristina Kirchner fueron aliados del grupo de medios y que él, en su carácter de presidente, le otorgaba las primicias de su gobierno. El punto de inflexión fue marzo de 2007, donde comenzó una serie de situaciones que despertaron la desconfianza del CEO de Clarín, Héctor Magnetto, alertado sobre la supuesta intención de Kirchner de comprar parte del paquete accionario de la compañía en caso de que él, enfermo de cáncer por ese entonces, falleciera.

Según la periodista Graciela Mochkofsky, autora de Pecado original. Clarín, los Kirchner y la lucha por el poder (Planeta, 2011), a esta desconfianza de base se sumaron desencuentros en torno a la compra, por parte del Grupo Clarín, de la empresa de televisión Cablevisión para fundirla con Multicanal, su mega empresa de cable, consolidando así 85 por ciento de ese mercado en el país.

Según Maximiliano Montenegro, autor de Es la eKonomía, estúpido. Las controversias entre Clarín y el kirchnerismo, la fusión se concretó el 7 de diciembre de 2007 con la venia del gobierno, pero sin cumplir con el requisito pedido por los abogados del grupo multimedios de que fuera un dictamen por unanimidad para evitar posibles impugnaciones de otras empresas de cable, cosa que en la práctica sucedió.

En 2008, el bloqueo agro-ganadero de 129 días levantado contra las autoridades federales cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner subió la retención impositiva a las exportaciones de soya, encontró a Grupo Clarín tratando de avanzar sobre la prestadora de telefonía e internet Telecom Argentina para así tener el triple play (telefonía, televisión por cable e internet) y usó su poder mediático apoyando al campo para forzar al gobierno a quitarle a los accionistas italianos su parte en Telecom, a través de resoluciones de la Comisión de Defensa de la Competencia.

La cobertura informativa pro-campo, en el mayor conflicto que tuvo que pasar el gobierno de Cristina K, y la alineación posterior del Clarín con la oposición política en una fuerte campaña durante las legislativas de 2009 donde el kirchnerismo perdió peso en ambas cámaras, fue el punto de no retorno.

En respuesta, la presidenta ordenó la creación Fútbol para Todos, la transmisión en televisión abierta de los partidos del popular deporte, quitándole al grupo de medios las ganancias del cable, y envió al Congreso el proyecto de ley para derogar la ley de Medios Audiovisuales creada por la dictadura (1976-83) y limitar los monopolios en comunicación, algo que todavía no pudo implementarse porque el Grupo Clarín presentó sucesivos recursos de apelación.

La iniciativa presidencial de "Democratizar la Justicia", modificando algunas estructuras del Poder Judicial tiene también su base en esta lucha que ya lleva seis años, con Grupo Clarín como principal opositor político (sin partido), al periodista Lanata convertido en el mascarón de proa de su embestida y una sociedad polarizada entre discursos que acusan al grupo de comendar un intento de golpe de Estado y de mensajes que denuncian una supuesta restricción a la libertad de expresión por parte de un gobierno corrupto.

 

LA "DÉCADA GANADA"

Las autoridades argentinas celebraron ayer la Revolución de Mayo, antecedente de la independencia de España, y los diez años de la llegada del kichnerismo al poder, con una macrofiesta organizada por el gobierno en la emblemática Plaza de Mayo.

Más de 6 mil personas se dieron cita desde primera hora de la mañana para participar en el festival de música y danza que concluyó con la intervención de la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner.

Miles de banderas con los colores de Argentina, blanco y azul, inundaron la plaza y sus alrededores, junto a los carteles de las principales organizaciones juveniles de apoyo al oficialismo.

El que más destacó fue el desplegado en el que el rostro del fallecido ex presidente Néstor Kirchner mira hacia el centro de la plaza con un letrero que reza:"Fuerza Cristina. Te quiero".

Los actos comenzaron con una misa en la basílica de la Virgen de Luján, patrona de Argentina, que estuvo encabezada por la presidenta Kirchner.

Los miembros de su gabinete destacaron las "transformaciones" y la "igualdad" que ha vivido el país, a lo que denominó la líder argentina como "una década ganada".

(EFE/Buenos Aires)

CLAUDIA SELSER