6 de junio de 2013 / 10:33 p.m.

 Ciudad de Guatemala • El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, recibió hoy de forma simbólica unas 170 mil firmas electrónicas que respaldan su propuesta de buscar una nueva estrategia para la lucha contra las drogas en el continente americano.

Las firmas fueron entregadas por el colectivo de organizaciones internacionales Avaaz, representantes de la sociedad civil internacional en el marco de la 43 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que concluye este jueves en la ciudad colonial de Antigua.

Pérez Molina recibió en Casa Presidencial al grupo de dirigentes de la sociedad civil de la comunidad internacional que apoya la búsqueda de nuevas rutas para combatir al narcotráfico. El mandatario guatemalteco reiteró que la lucha armada contra las drogas que se ha tenido en los últimos 50 años no ha dado resultados positivos.

"Agradecemos a Avaaz por esa petición porque nos da fuerza a los líderes del continente para debatir el tema sin que eso se vea como un tabú", dijo el mandatario guatemalteco al recibir las firmas en Casa Presidencial, según un comunicado de la organización.

Pérez Molina remarcó que es necesario que se definan nuevas estrategias para controlar no solo el tráfico, sino también el consumo de estupefacientes, además de incluir el tratamiento para los adictos y programas de prevención.

"Es el comienzo del final de la fallida guerra contra las drogas (...). Los Jefes de Estado tienen un mandato público masivo para dejar esas políticas fallidas atrás y darle una oportunidad al éxito", señaló Pedro Abramovay, director de Campañas de Avaaz.

Según el activista, los ciudadanos están diciendo "ya basta" a "décadas de miles de millones de dólares perdidos y están exigiendo acabar con la devastación sin sentido de familias, comunidades y naciones" por las políticas antidrogas actuales.

Durante la 43 Asamblea General de la OEA, los cancilleres han acordado seguir las discusiones que conduzcan al diseño de una estrategia regional sobre las drogas que se aplicará a partir de 2016, sin que en ella se prevea la despenalización.

Los cancilleres de la OEA firmarán hoy la Declaración de Antigua, en la que los países miembros del organismo se comprometen "profundizar en el debate de una política continental del problema de las drogas".

La hoja de ruta convenida por los cancilleres incluye la celebración de una asamblea general extraordinaria en el 2014, en la que "se definirán los lineamientos para el inicio de la discusión de la estrategia continental sobre las drogas" para el período 2016-2020 aunque se mantienen serios desacuerdos sobre la despenalización de las drogas.

En esa asamblea extraordinaria se esperaría la convocatoria para una Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del continente para aprobarla, según el canciller guatemalteco, Fernando Carrera.

Los cancilleres coincidieron en la necesidad de una estrategia "integral", que vaya más allá de la represión policial y militar que centra la guerra antidrogas que impulsa Estados Unidos desde hace 40 años.

Una nueva estrategia deberá incorporar el "respeto a los derechos humanos", "la salud pública, educación, e inclusión social" y acciones preventivas para hacer frente al crimen organizado, señala el proyecto de la declaración final que planean firmar los cancilleres, que la noche del miércoles acordaron un mecanismo de seguimiento del debate sobre las drogas.

La asamblea, a la cual asistió el miércoles el secretario de Estado estadunidense, John Kerry, acordó convocar a una reunión extraordinaria en el primer semestre de 2014, donde se perfilará la nueva política.

"No puedo decir que existe un consenso continental para legalizar el consumo de las drogas. Lo que hay es un consenso continental para debatir la política de drogas" que regirá de 2016 a 2020, dijo el canciller guatemalteco, Fernando Carrera, cuyo país propone la despenalización.

Durante dos días de sesiones, los cancilleres han discutido un informe elaborado por la OEA que contempla escenarios que van desde el refuerzo de la seguridad, hasta la despenalización de las drogas. Pero en Guatemala quedaron en evidencia las discrepancias en torno al mejor camino para enfrentar la violencia del narcotráfico que desangra al continente.

"Quienes ven las drogas como un esparcimiento no tienen conciencia del sufrimiento que generan en nuestros pueblos", dijo el canciller salvadoreño, Hugo Martínez.

El representante de Nicaragua ante la OEA, Denis Moncada, calificó la despenalización como una "ignomia"; en tanto que el canciller panameño Fernando Núñez expresó el tajante rechazo de su país a la legalización de las drogas porque "agravaría más la situación".

Pero en la otra acera está, además de Guatemala, Uruguay, que más allá de despenalizar el consumo, analiza un proyecto para legalizar la producción y distribución de cannabis.

"No es un modelo que queramos exportar (...) pero esperamos que se comprenda que el gobierno de José Mujica tiene la responsabilidad y la autoridad moral" para promover la regulación de la mariguana, dijo el viceministro de Relaciones Exteriores, Luis Porto.

Más moderada, pero clamando por un cambio de estrategia, Eda Rivas, la canciller de Perú -segundo productor de cocaína después de Colombia-, sentenció: "Nos encontramos en un punto de quiebre. Ha llegado la hora de tomar decisiones".

El canciller de Bolivia, David Choquehuanca, fustigó al "derrotado" modelo antidrogas estadunidense que en su país culpabilizó a los cultivadores de coca, en tanto que la canciller de Colombia, María Angela Holguín, clamó por una política integral que parta de los principios de las responsabilidades comunes y compartidas.

"La violencia asociada al trafico de drogas se sustenta en elementos contra culturales propios de la sociedad capitalista", manifestó el canciller de Venezuela, Elías Jaua, al fustigar a Estados Unidos por su política de certificar la conducta de los países sobre las drogas.

En el ojo del huracán, Estados Unidos envió a la asamblea a los pesos pesados de su política antidrogas, encabezados por el propio secretario de Estado, quien el miércoles reafirmó a los cancilleres que una política integral no debe renunciar a la represión.

Esta es la primera vez que los gobiernos de América hablan, con propuestas, de cambiar la estrategia de Washington, mientras miles mueren por causas asociadas al tráfico: solo en México más de 70 mil desde 2006 y unos 20 mil anuales en Centroamérica.

"El precio que estamos pagando los países de tránsito es injusto y e intolerable (...) Nuestros gobiernos están desbordados", dijo la canciller de Honduras, Mireya Agüero, cuyo país tiene el récord mundial de homicidios, 84 por cada cien mil habitantes.

Centroamérica, la zona más violenta del mundo según la ONU, es junto con México el puente por donde pasa el 90% de la cocaína sudamericana consumida en EU. Los cancilleres también abordaron el proceso de reforma de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El canciller de Venezuela la acusó de "parcializada" en favor de grupos "fascistoides" -como llama a la oposición- y de servir a intereses de Estados Unidos. Pero el miércoles, la asamblea sirvió de escenario al primer encuentro de distensión entre Washington y Caracas tras la muerte en marzo del presidente Hugo Chávez. Kerry y Jaua acordaron un diálogo de alto nivel para solucionar las tensiones entre ambos países.

 — CARLOS.MILLET