9 de enero de 2013 / 02:56 p.m.

Buenos Aires • Sobre el océano Atlántico, a 400 kilómetros al sudeste de la ciudad de Buenos Aires, Mar del Plata es el centro turístico más importante de Argentina. Fundada en 1874 sobre la base de una reducción jesuítica de los indios, y construida a comienzos del 1900 con los ideales europeos de la Belle Epoque, la ciudad de 700 mil habitantes atrae anualmente, entre diciembre y marzo, a tres millones de turistas que se apiñan en las playas del centro bajo carpas y sombrillas, juntando fuerzas para meterse en un mar usualmente helado.

Hoy por la tarde, la ciudad sumará un espectáculo insólito: la llegada de la Fragata Libertad, en el predio de la Base Naval de Mar del Plata, en medio de un multitudinario recibimiento organizado por el gobierno, tras 78 días de secuestro en Ghana por el embargo aplicado por la justicia de ese país ante el reclamo de accionistas de EU de fondos especulativos en Argentina (apodados “"fondos buitre"” por Kirchner). Si bien no se dieron a conocer los pormenores del acto, la bienvenida correrá por cuenta de la propia presidenta Cristina Kirchner, y el buque escuela más importante del país entrará al puerto de Mar del Plata escoltado por más de 150 embarcaciones de clubes náuticos.

Como en tantos otros eventos, la llegada de la fragata sirvió para partir aguas entre los argentinos. El diario Clarín anticipó que hay rumores de otra convocatoria de cacerolazos en las redes sociales para ensombrecer la recepción organizada por la Secretaría General de la Presidencia, y el también opositor diario conservador La Nación desplegó en su portada del domingo el malestar de la Armada argentina por haber sido marginada de los festejos.

El columnista Mariano de Vedia (La Nación) da cuenta de un cierto malestar en la Marina porque el gobierno cada año “"le recorta recursos destinados al mantenimiento de la flota y al adiestramiento del personal, mientras que la Prefectura Naval, que depende de la ministra de Seguridad, Nilda Garré, logra un progresivo reequipamiento incorporando más de seis mil hombres en los últimos dos años"”.

El diario Página 12, afín al gobierno, destaca por el contrario el final feliz de la odisea en el Atlántico.

El periodista Raúl Dellatorre detalla las 28 oportunidades en que fondos especulativos lograron trabar embargo sobre bienes del Estado argentino en el exterior, “fondos que hoy mismo plantean una pulseada en Nueva York, tratando de impugnar el arreglo alcanzado por la Argentina con los poseedores del 92 por ciento de la deuda por default en el 2001."”

“"Entre los años 2005 y 2010, se renegoció 93 por ciento de la deuda con los acreedores, quedando un 5 por ciento en manos de fondos buitre que se dedican a extorsionar a países comprando su deuda por centavos y, con métodos usureros, exigir pagos fuera de toda lógica"”, explica el periodista según declaraciones del canciller argentino Héctor Timerman.

El ex presidente Néstor Kirchner se negó a negociar con ellos, lo que dio pie entonces a una prolongada batalla de acosos legales y políticos.

Hasta el momento del embargo del buque Libertad, los fondos buitre lograron trabar embargos contra 28 bienes de Estado argentino. En todos los casos, el Estado recuperó los bienes pero sin haber negociado jamás con los fondos especulativos.

De acuerdo con lo consignado por Página12, además de la Fragata Libertad, en Ghana, algunos de estos 28 embargos fueron la casa del héroe de la Independencia de Argentina y también de Perú, el general José de San Martín (en Boulogne Sur Mer, Francia, donde falleció); unas 12 propiedades del Estado argentino en Estados Unidos, entre ellas residencias de los embajadores acreditados ante Washington, la OEA y las tres agregadurías militares de las Fuerzas Armadas; el avión presidencial Tango 01, requisado en el juzgado del distrito de California; los activos del Banco de la Nación en Nueva York y Miami, las cuentas del Consulado argentino en Miami, la cuenta oficial de la Secretaría de Turismo en el Consulado de Nueva York; y el satélite Acquarius, desarrollado por Argentina conjuntamente con la NASA, y puesto en órbita finalmente en 2011, después de su liberación.

CLAUDIA SELSER