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12 de septiembre de 2013 / 09:23 p.m.

Berlín • La modelo, escritora y activista Waris Dirie asistió a la inauguración en Berlín de la primera clínica de Europa dedicada exclusivamente a la atención médica y psicológica de mujeres que han sufrido mutilación genital.

El centro médico Desert Flower se integró en un hospital situado en el sur de la capital alemana y dará atención no sólo médica sino también psicológica a las víctimas

En todo el mundo viven alrededor de 140 millones de mujeres con mutilación genital, en particular en África y en países como Egipto y Somalia. Esta práctica tiene consecuencias nefastas para el desarrollo sexual y procura sufrimientos sinfín a quienes la padecieron.

La autora y modelo Waris Dirie es la víctima más ilustre de estas prácticas que se llevan al cabo con motivaciones religiosas y que tienen el fin explícito de impedir el placer sexual de las mujeres.

Dirie quiso estar en la inauguración de la clínica alemana. Ella misma fue mutilada cuando todavía era una niña pequeña junto a otras coetáneas. Hoy dedica sus esfuerzos al servicio de Naciones Unidas para que el tema tenga reconocimiento mundial.

"La primera paciente ya fue atendida y otras tres intervenciones están programadas", dijo al diario Berliner Morgenpost el médico Roland Scherer, experto en cirugías del suelo pélvico.

"En el futuro contaremos con entre 50 y cien pacientes por año", especificó el médico quien dijo que las operaciones están cubiertas por los seguros médicos básicos en Alemania y en caso de que haga falta ? es decir de una paciente sin seguro ? se pagarán a través de una fundación.

Las operaciones de reconstrucción son muy distintas entre ellas porque distintos son también los tipos de mutilación: desde las que afectan tan sólo el clítoris, a las que preven la eliminación de los labios, hasta la total sutura vaginal.

Debido a que en la gran mayoría de los casos, las mutilaciones se llevan al cabo con métodos rudimentales y no en ambientes esterilizados, quienes las padecieron sufren de infecciones crónicas en el área genital.

Según datos de la Organización Mundial de Salud (OMS), una de cada cuatro mujeres que padeció dicha operación muere en el acto o por sus consecuencias.

En un país tan lejano a la práctica de la mutilación genital como es Alemania, el problema afecta de todas formas a las inmigrantes: unas 50 mil que viven en este país padecieron la mutilación y unas seis mil están consideradas de alto riesgo.