8 de julio de 2013 / 11:23 p.m.

 

Washington DC -Baltimore • La Unión Europea (UE) y Estados Unidos comenzaron hoy las negociaciones para un "histórico" acuerdo bilateral de comercio e inversiones, que busca crea la mayor zona de libre comercio del mundo y que se espera tenga un "impacto real y sustancial" a ambos lados del Atlántico.

"Es una ocasión muy importante y es difícil evitar la hipérbole. Se trata de las conversaciones sobre el acuerdo comercial bilateral más grande de la historia", afirmó Dan Mullaney, jefe del equipo de Estados Unidos en sus palabras de bienvenida a las dos delegaciones en Washington.

Mullaney subrayó la "ambiciosa agenda" que no solo implica aumentar la inversión y el comercio entre "dos economías sumamente integradas", sino también establecer normas que "tengan una influencia profunda y positiva en el comercio global".

Por su parte, Ignacio García Bercero, que encabeza el equipo negociador europeo, insistió en el carácter "histórico" de la propuesta de Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP, en inglés) y destacó su "impacto sustancial y real" en las respectivas economías.

Finalmente, y después de las tensiones ocasionadas la pasada semana como consecuencia de la revelación de un supuesto espionaje estadounidense de comunicaciones europeas, ambas partes decidieron mantener el calendario previsto.

Las quejas de varios miembros europeos, escandalizados por un espionaje más propio de "enemigos", en palabras de la ministra alemana de Justicia, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, llegaron a provocar que se planteara el aplazamiento a la espera de explicaciones de Washington.

No obstante, se acordó a última hora y a propuesta del secretario de Justicia de Estados Unidos, Eric Holder, que se celebrara en paralelo una reunión sobre privacidad, inteligencia y protección de datos.

En esta primera ronda, que se prolongará desde hoy hasta el próximo viernes, ambas partes tratarán de establecer las bases de las negociaciones en torno a una veintena de mesas de trabajo.

Desde Ginebra, Karel De Gucht, miembro encargado del Comercio en la Comisión Europa (CE), subrayó la importancia de que Bruselas "decidiera continuar con las conversaciones" pese a la controversia de fondo.

"La razón por la que estamos sosteniendo estas conversaciones es porque es bueno para Europa, supondrá más trabajos y crecimiento, y nos ayudará a salir de la crisis", indicó De Gucht.

De aprobarse el acuerdo, el denominado Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP, en inglés) supondría la mayor zona de libre comercio global, y representaría el 50 % de la actividad económica mundial y el 30 % del comercio global.

Aunque ambas partes reconocen que enfrentarán "grandes desafíos" durante las negociaciones, lo cierto es que la ronda inicial de conversaciones, que tiene lugar en el Centro de Convenciones de la Casa Blanca, será de "carácter organizativo y poco controvertido", según explicó a Efe Jeffrey Schott, del centro de estudios Peterson Institute.

"Se tratará de sentar las bases de las conversaciones y avanzar en propuestas preliminares sobre algunos de los cerca de 20 capítulos que podrían englobar el acuerdo", afirmó Schott.

Las casi 20 mesas de trabajo estás establecidas en torno a áreas de lo más variado, entre las que figuran el comercio electrónico, regulación y normativa, transporte, agricultura, servicios financieros, medio ambiente, inversiones, derechos de propiedad internacional, textiles, barreras comerciales y competencia.

Dadas las ya reducidas tarifas aduaneras a los dos lados del Atlántico, gran parte de la discusión estará centrada en torno al marco regulatorio, la armonización normativa y la protección de inversiones.

Schott subrayó como elemento positivo el que EE.UU. aceptara retirar la industria cultural de las conversaciones, a petición de Francia, como una asunción de que existen aspectos "especialmente sensibles" que deben ser comprendidos por ambas partes para poder trabajar hacia un "acuerdo amplio".

Esta previsto que la segunda ronda de conversaciones se celebre en octubre en Bruselas.

EFE