2 de mayo de 2013 / 05:32 p.m.

Bagdad • Abril fue el mes más sangriento en Irak en casi cinco años, al fallecer 712 personas en explosiones de bombas y otros episodios de violencia, dijo el jueves la misión de Naciones Unidas en el país

Irak se ha convertido en un país más volátil conforme la guerra civil en la vecina Siria tensa las relaciones entre los musulmanes suníes y chiíes. Las tensiones están en su punto más alto desde que las tropas de Estados Unidos se retiraron en diciembre de 2011.

El número de ataques se ha incrementado de forma notable desde que las fuerzas de seguridad irrumpieran en un campamento de protesta suní cerca de Kirkuk la semana pasada, desencadenando enfrentamientos que rápidamente se extendieron a otras áreas suníes como la provincia occidental de Anbar, que comparte frontera con Siria y Jordania.

"El mes de abril fue el más mortal desde junio de 2008. Un total de 712 personas fallecieron y otras mil 633 resultaron heridas en actos de terrorismo y actos de violencia", dijo la ONU en un comunicado.

El número de civiles muertos el mes pasado fue de 434 mientras que la cifra de miembros de las fuerzas de seguridad fue de 288.

Las autoridades iraquíes publicaron su cifra mensual de fallecidos el miércoles, mucho más baja que la de la ONU. El Ministerio del Interior dijo que 245 personas, de ellas 84 miembros de las fuerzas de seguridad, murieron.

Las autoridades locales a menudo informan de estimaciones más bajas por el número de víctimas de ataques con motivos sin aclarar, pero la cifra de abril fue la más alta desde el inicio del año.

La violencia sigue muy por debajo de su clímax en 2006-07, pero miembros iraquíes de Al Qaeda y otros insurgentes suníes están perpetrando ataques diariamente para minar el poder del Gobierno, encabezado por chiíes, y provocar una confrontación mayor.

La política iraquí está profundamente dividida entre líneas sectarias. El Gobierno de Nuri al-Maliki está sumido en una crisis sobre cómo compartir el poder entre los chiíes, el grupo más numeroso, suníes y kurdos, que gestionan su región autónoma en el norte.

REUTERS