15 de enero de 2013 / 03:08 p.m.

Washington • El presidente estadunidense, Barack Obama, urgió a los republicanos a actuar de “"forma responsable"” y autorizar elevar el tope de la deuda nacional, un asunto que él considera no negociable, a fin de evitar “"el caos"” en los mercados financieros o “"una nueva recesión"” en 2013.

En su última rueda de prensa de su primer mandato, convocada por sorpresa en la Casa Blanca, Obama aclaró que no permitirá que los republicanos supediten el diálogo para elevar el techo de la deuda de 16.4 billones de dólares a los recortes al gasto público.

Estados Unidos no es una nación “"morosa"”, pero “las consecuencias de no pagar nuestras facturas serían desastrosas"” y conformarían una “"herida autoinfligida en la economía"”, advirtió Obama, en vísperas de su investidura para un segundo mandato de cuatro años, el 21 de enero.

En el encuentro, Obama también abogó por un mayor control de las armas de fuego y una reforma migratoria, pero se centró en las batallas políticas que se avecinan sobre la deuda y el recorte del gasto público.

Al respecto, el secretario del Tesoro saliente, Timothy Geithner, alertó que el gobierno podría caer en cesación de pagos en un mes. En carta al líder de la Cámara baja, el republicano John Boehner, Geither lo instó a elevar cuanto antes dicho límite, que puede alcanzarse “a mediados de febrero y principios de marzo”.

Geithner recordó que el Tesoro paga al mes 80 millones de dólares a personas mayores y veteranos de guerra; servicios de salud como Medicare y Medicaid; salarios y pensiones de funcionarios públicos, y pagos por desempleo, entre otros.

No obstante, los líderes republicanos reiteraron que cualquier aumento debe estar ligado a recortes en el gasto social.

En las postrimerías de su primer mandato, Obama dijo también que continuará la diversidad en su gabinete ante críticas de que, hasta el momento, en los nuevos nombramientos para el segundo mandato solo hay gente blanca.

“"SENSATEZ"” CONTRA ARMAS

El mandatario también informó que esta semana anunciará medidas “"sensatas"” para el control de armas de alto poder, con acciones unilaterales y una legislación que deberá aprobar el Congreso, dividido sobre el tema.

Obama revisó ayer las recomendaciones que el vicepresidente, Joe Biden, hará públicas hoy tras recoger opiniones durante casi un mes para reformar las leyes.

Bin fue encargado de elaborara sus recomendaciones con ayuda de un grupo de trabajo, a raíz de la masacre de 20 niños en una primaria de Newtown (Connecticut) hace justo un mes, donde un joven asesinó además a su madre y a seis maestros antes de suicidarse.

También arremetió, sin nombrarla, contra la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y los líderes conservadores que están generando alarma sobre la próxima publicación de las medidas, lo que, según el mandatario, ha disparado la venta de armas.

El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, pidió al Congreso tener valor para enfrentarse a la NRA y a aprobar medidas para endurecer la venta de armas.

En un artículo publicado ayer en el New York Daily News, Bloomberg afirmó que “"ningún lugar de Estados Unidos está a salvo de personas peligrosas armadas"”, sea escuelas, iglesias, universidades, centros comerciales o cines.

Soy un tipo amigable y me gusta la fiesta

-El presidente Obama salió al paso de las críticas que lo sitúan como un político aislado y “"poco sociable"” y, ante la prensa en la Casa Blanca se definió como “"un tipo bastante amigable"”, a quien le gusta “"una buena fiesta"”.

Obama respondió así a la pregunta de una periodista sobre su fama de ser alguien rodeado por un estrecho círculo de personas de confianza, lo que podría suponerle dificultades a la hora de negociar, por ejemplo, con legisladores republicanos. “"La gente que me conoce sabe que soy un tipo bastante amigable y que me gusta una buena fiesta"”, señaló Obama, quien recordó su época de senador, en la que mantenía “"muy buenas relaciones"” con el resto de legisladores y aseguró que, antes de ser presidente, “"pocas acusaciones se oían de que era poco sociable"”.

Obama insistió en la brecha ideológica como justificación de las dificultades en las negociaciones y explicó cómo, en ocasiones, recibe a senadores junto a sus familiares en la Casa Blanca, con quienes pasa un “"rato maravilloso"”, pero luego ellos no dudan en acusarlo de ser un “"socialista despilfarrador"”.

AGENCIAS (EFE/Washington)