11 de septiembre de 2013 / 10:32 p.m.

Santiago • Los antagonismos que desde hace 40 años han separado a los chilenos afloraron hoy en la conmemoración del golpe que el 11 de septiembre de 1973 llevó al poder al general Augusto Pinochet y significó la muerte de Salvador Allende y el fin de su gobierno socialista.

La conmemoración, pese a coincidentes condenas a las violaciones de los derechos humanos cometidas por la dictadura y las invocaciones a la unidad y la reconciliación, tuvo nuevamente de espaldas a quienes estuvieron enfrentados hace cuarenta años.

Según el presidente Sebastián Piñera, el golpe militar fue responsabilidad, "muy especialmente", de quienes no respetaron el Estado de derecho, entre los cuales, a su juicio, estuvo el propio gobernante socialista, a quien ya había criticado el pasado lunes.

Ese día afirmo que el gobierno de Allende (1970-1973) "quebrantó la legalidad y el Estado de derecho", mientras hoy, tras una liturgia conmemorativa en La Moneda, opinó que el quiebre de la democracia fue responsabilidad "muy especialmente" de quienes "no respetaron el Estado de derecho".

El conservador mandatario chileno también afirmó en una entrevista publicada por la revista Time que Allende "no tuvo ningún respeto por la ley", aunque también consideró el golpe de Pinochet "una parte oscura de nuestra historia".

Los chilenos, dijo hoy Piñera, "no deberíamos olvidar" esa etapa de la historia" y llamó a superar "los traumas del pasado". La actual generación no debe traspasar a sus hijos y nietos "los mismos odios y querellas" y el mejor legado que puede dejarles "es un país reconciliado y en paz", agregó.

En esa línea, llamó "muy particularmente a los cuatro ex presidentes" desde el retorno de la democracia a preguntarse "qué es más importante, lo que pasó 40 años atrás o lo que juntos vamos a pasar en los próximos 40 años", en alusión a Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet.

Ninguno de ellos asistió a los actos convocados por el gobierno y el pasado lunes Bachelet, candidata opositora a las presidenciales de noviembre próximo, fue la única oradora en un acto conmemorativo convocado por su bloque político de centroizquierda. Mientras Bachelet reclamó que el golpe solo es responsabilidad de quienes lo cometieron y justificaron, Piñera consideró que existen responsabilidades compartidas.

Fuera de la Moneda, quienes padecieron el golpe de Pinochet homenajearon hoy a Salvador ante el monumento a su memoria situado frente a la sede del Ejecutivo. Desde dirigentes políticos a familiares de las víctimas de la dictadura llegaron al lugar, entre ellos la senadora socialista Isabel Allende, hija del presidente fallecido hace 40 años.

La parlamentaria resaltó que su padre fue un "líder consecuente, un luchador social siempre fiel a su palabra" y sostuvo que en el Chile actual, Allende "se habría sentido orgulloso de ver a los estudiantes en la calle exigiendo una educación pública y gratuita".

"Tenemos que ser capaces de convocar a ese pueblo que nos critica porque nos siente distantes, que siente que todavía la injusticia predomina en nuestro país, que las desigualdades son muy grandes", señaló Isabel Allende, para quien se podrá avanzar hacia una mayor igualdad si el próximo gobierno lo encabeza Michelle Bachelet.

Sobre la petición de Piñera de superar "odios y querellas", la senadora reclamó verdad y justicia y subrayó que estas demandas están "muy lejos de ser odio y venganza".

Isabel Allende consideró que la memoria "es necesaria", por lo que "vamos a seguir luchando por la verdad y la justicia, y no vamos a parar hasta que en Chile no se conozcan todos y cada uno de los casos de violaciones a los derechos humanos".

Los homenajes a Salvador Allende, en los que estuvieron representantes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), incluyeron también un acto ante la tumba del mandatario, en el Cementerio General de Santiago.

Durante la jornada, además, el Congreso chileno se comprometió a privilegiar el diálogo y a no repetir "los errores y divisiones" del pasado, sino favorecer "la construcción de consensos" para evitar situaciones como la de 1973.

Tales conceptos están contenidos en una declaración conjunta de los presidentes del Senado, el democristiano Jorge Pizarro y de la Cámara de Diputados, el oficialista Edmundo Eluchans, en la que además condenan el golpe militar de hace 40 años.

El diputado y presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, afirmó durante la sesión que "debemos preguntarnos cuánta responsabilidad (en el golpe) tiene esta Cámara, al haber aprobado, el 22 de agosto de 1973 un acuerdo absolutamente inconstitucional contra el gobierno legítimamente constituido".

Al final de esta jornada antiguos sitios de exterminio y tortura serán escenario de velatones en recuerdo de las víctimas, como ya es tradicional en esta fecha. Esta madrugada, 68 personas fueron detenidas, un autobús de transporte público dañado y tres automóviles destruidos en disturbios ocurridos con motivo de esta histórica fecha.

Las autoridades gubernamentales y policiales consideraron, no obstante, que se trató de incidentes aislados que no perturbaron la tranquilidad pública.

EFE