10 de diciembre de 2013 / 12:28 a.m.

Los Ángeles.- Casi dos docenas de agentes del Sheriff de Los Ángeles enfrentan cargos criminales de corrupción y conspiración, entre otros delitos, por abusos en cárceles locales, reportaron hoy autoridades federales.

Un total de 18 agentes fueron acusados este lunes de manera formal de conspiración, obstrucción a la justicia, falsificación de declaraciones y mala conducta, como parte de una extensa pequisa de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés).

Un vocero de la procuraduría federal en Los Ángeles señaló que entre los acusados se encuentra un teniente y un supervisor, que enfrentan acusaciones en cinco diferentes procesos criminales en relación con la investigación por abusos en cárceles del condado.

"Nuestra investigación ha encontrado que esos incidentes no se derivaron de casos aislados, sino de una conducta que se institucionalizó, lamentablemente", declaró el procurador federal en Los Ángeles, Andre Birotte.

En el proceso criminal, las autoridades federales acusan a los agentes, entre ellos algunos que comparecieron hoy en la corte, de tratar de encubrir pruebas a raíz de que descubrieran que un interno colaboraba como informante del FBI desde una cárcel.

Los agentes del sheriff cambiaron al interno, sólo identificado en los documentos del caso como AB; cambiaron su nombre, alteraron la base de datos interna del departamento y falsearon declaraciones juradas.

Desde hace tiempo, alguaciles del Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles (LASD por sus siglas en inglés) fueron acusados del uso sistemático de la fuerza, de abusos en perjuicio de internos en prisiones locales y violación de derechos civiles.

Los agentes forman parte del sistema penitenciario más amplio del país.

Entre los alguaciles que se encuentran en custodia y que están programados a comparecer en la corte, figuran Fernando Luviano y Pantamitr Zunggeemoge, que participaron en un incidente de uso de fuerza contra el visitante de la cárcel, Gabriel Carrillo.

Carrillo denunció que fue golpeado y esposado mientras visitaba a su hermano en la cárcel central varonil en febrero de 2011, y fue acusado de haber golpeado a alguaciles en el incidente.

Sin embargo los cargos fueron retirados de manera abrupta por fiscales, mientras el juez esperaba más reportes del Departamento del Sheriff.

El supervisor de una unidad de capacitación de LASD, Bryan Brunsting, también es acusado de violación a derechos civiles, y fue citado en una investigación del diario Los Ángeles Times en 2011 por abuso y maltrato a un alto graduado del centro de capacitación de alguaciles.

En ese tiempo, el novel alguacil, quien renunció semanas después de haber recibido su alta, acusó a Brunsting de obligarlo a golpear a un interno con problemas mentales.

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